30 de julio 2010 - 00:00

Avatares de tv

  • El cable es, cada vez más, la mejor alternativa frente al desierto de la TV abierta. En «AXN», por caso, culminó la excelente serie «Flashforward», que combinó la trama de viajes en el tiempo, la investigación policial y el thriller de espionaje. Claro que el final seguramente no conformó a nadie, como suele suceder en estos casos. Esta temporada (la única, pues desde su inicio se dispuso que no tendría segunda parte por el recorte de la ABC), se buscó responder cómo fue posible y quién originó un desmayo global durante 2 minutos y 17 segundos que permitió a todo el mundo ver su futuro. En el último capítulo se llegó a ese futuro -temido o esperado- que todos habían visto durante el «blackout» (salvo quienes no vieron nada y creyeron que eso significaba la muerte) y se demostró que todo lo que estaba destinado a ocurrir, finalmente ocurriría. Pero también hubo ligeros cambios en el rumbo de esa contingencia.  

  • En cuanto a la resolución, se mostró al malvado mentor de este plan macabro y se explicó la causa del «blackout» desde la física cuántica, con lo que la respuesta nunca quedó demasiado clara. Muchos fans deben estar agradecidos de que, a diferencia de «Lost», no los hicieran esperar seis años para dejarlos, al final, con muchas incertezas. El cierre tuvo un nuevo desmayo global del que había alertado la investigación del héroe, el agente del FBI Mark Benford (Joseph Fiennes) y, por ende, encontró a la población en lugares seguros. Para quienes disfrutaron de la serie (prometía ser la sucesora de «Lost» pero no tuvo la oportunidad de avanzar por problemas financieros) es una pena que no continúe. A sus detractores, les resultó demasiado intrincado que se juegue con la doble moral del FBI y la CIA, los tratamientos en los centros de salud mental y las luchas de poder de las mafias por el control de las mentes, sin haber llegado a profundizarlo del todo.

  • También en «AXN», los martes a las 21, avanza la segunda temporada de la imperdible «Breaking bad», sobre un profesor de química que para poder pagar su tratamiento de quimioterapia accede a «cocinar» metanfetamina con un ex alumno. Sin golpes bajos y con contundentes dosis de humor negro e intriga, el magnífico protagonista Brian Cranston está acompañado por muy muy buenos actores, como Dean Norris, su cuñado policía nada menos que de la división narcóticos, o su esposa (Anna Gunn). Creada por Vince Gillian («Expedientes secretos X», «Hancock»), cada capítulo es tan elaborado que parece una pequeña película, donde la trama avanza con enigmas y cierra con el gancho de rigor. Esta semana, el televidente sufrió con los personajes ante el secuestro de estos «cocineros» de droga, por parte del psicótico y violento narcotraficante Tuco. Cuando cierre la segunda temporada darán la tercera, que finalizó el 13 de junio en Estados Unidos y ya tiene asegurada la cuarta, para 2011.  

  • En «América» celebrarán los 100 programas de «GPS», programa periodístico con Rolando Graña que se caracterizó por emitir informes a partir de denuncias y cámaras ocultas. Entre otras cosas, se vieron notas sobre violencia a la salida de los boliches, el exceso de alcohol entre los jóvenes, cámaras ocultas con el consumo de paco y su venta en Palermo. Las cámaras de GPS fueron las únicas que registraron la represión policial en un recital de «Viejas Locas», y también fue una investigación de ese programa la que generó, en 2008, la clausura del Jardín Botánico luego de que quedaran al descubierto delegados que lo alquilaban y enterraban cenizas de difuntos. Para el domingo, a las 22, se anuncia «Los kioscos que venden droga a estudiantes y la policía que maneja la venta»,

  • Aunque con cuentagotas, los torturados personajes de «Para vestir santos» experimentan algunas mejorías. Al menos es el caso de las hermanas protagónicas, que en medio de tanto sufrimiento están viviendo algunas situaciones luminosas. Pero, al tío (Hugo Arana), le pasa todo lo contrario: de ser lúcido sostén y confidente pasó a enloquecer y alucinar con acosos de su hermana muerta (Betiana Blum). En el último programa, Celeste Cid se instaló en la casa de su novia Martina Gusmán, e incorporaron como tercer integrante de la relación al amigo Daniel Hendler. El menage a trois no fue todo lo hot que se prometió, con imágenes de tímidos besos unos con otros. Lástima que lo bueno dura poco y el idilio a trois se transformó en ruptura de todos contra todos.  


  • El personaje de Gabriela Toscano también pasó por uno de sus mejores momentos, pero todo indica que se trata de la calma que antecede la tormenta. Su romance con un enigmático hombre que mal oculta manejos turbios (excelente Gabriel Goity), mostró hasta ahora seducción, diversión, exhibicionistas, sexo en la cocina, pero también una maniobra que podría involucrarla en problemas legales: gracias a su habilidad para falsificar cualquier firma (y a su extrema ingenuidad), Toscano se prestaba a firmar cantidades de documentos sin preguntar demasiado. Su personaje opta por no arruinarse el buen momento y no indaga, ni siquiera sobre el arma que guarda Goity en el cajón.
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