Entre lo que APTRA nominó como «reality» aparece «Cuestión de peso», un concurso como los otros nominados, «Bailando por un sueño» y «Talento argentino». Ahora bien, mientras «Cuestión de peso» logró buenas metas como la Ley de obesidad y ayudó a concientizar, actualmente se vale de pruebas tan crueles como ofensivas. En uno de los programas hacían correr a un participante en la cinta, pero si se cansaba caía a una pileta, que además estaba encendida en fuego. Más de uno se cansó y parecía incendiarse por haber flaqueado (aunque no bajado de peso, claro). Cormillot había señalado que no quería arruinar su imagen en el «Bailando» (cuando fue convocado para bailar tap), pero...
El ciclo de Marcelo Tinelli figura en un rubro que es su antítesis: «reality», cuando es evidente que está todo guionado, desde las peleas con el jurado hasta las respuestas de los «soñadores». Juran que el voto del público para eliminar parejas es real, algo verosímil pues los 0600 reportan buenas ganancias, además de la publicidad.
Otro rubro polémico es el periodístico, con «Bendita», «CQC» y «678», que no admite pluralidad de voces sino sólo las amigas. Ellos mismos se autoproclaman «periodistas militantes». Un nuevo ejemplo se vio anteayer, con la presencia de Hebe de Bonafini en el estudio y la ausencia de voces disidentes. En la TV privada, ningún periodístico habría subsistido con esa premisa de la no polémica en el piso.
Tan mal está «CQC» que lo mejor pasó a ser el «Pelado» López, quien ofrece la cuota más fresca de un programa que no se renueva hace años. En el último programa el tema era la mentira, y todos salían a entrevistar especialistas (o embusteros) vinculados con el rubro. Aparecieron quienes leen el futuro, las cartas, y hasta el experto en lenguaje facial. Analizaban frases de famosos para descifrar si mentían o no, por caso, Wanda Nara y su virginidad o Francisco De Narváez respecto de su futuro político.
Las tiras de «Canal 13» y «Telefé» que compiten en la franja de las 23 se espejan en sus temas, aunque la estética y el tono contrasten. En «Herederos» (Canal 13), la novela que transcurre en un pequeño pueblo con personajes algo estereotipados, uno de los temas es la extraña logia que integran los fundadores, que desde el nazismo aplicó métodos salvajes. Y en «El elegido» (Telefé), la novela cool que transcurre en Tribunales, también aparecen logias. En ambas está presente la ambición por el poder y el villano político (o con aspiraciones a escalar posiciones), interpretados por los excelentes Rodolfo Ranni en «Herederos» y Lito Cruz en «El elegido». En año de elecciones, no faltan en ambas las alusiones a la campaña para lanzarse a la presidencia, el abordaje con la prensa y los enfrentamientos entre gremios y patrones. Así, aunque a priori muy distintas, «Herederos» y «El elegido» se parecen más que a simple vista.
Debutó anteayer el magazine «Desayuno americano» en «América», en reemplazo del levantado «Mañaneras», pero el programa promedió bajos 2.3. Qué podía esperarse de un ciclo conducido por Diego Pérez y Pamela David. Otro que no repunta «Sr. y Sra. Camas» con Florencia Peña y Gabriel Goity (1.1). Lo que amarga a Peña es que las repeticiones de «La niñera» en Telefé consigan seis veces más de rating. En tanto lo más visto sigue siendo «Los únicos» en Canal 13, con 22.7, seguido por «Herederos», (17.2), «Gran hermano» (16) y «El elegido» (15.7).
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