Mirtha Legrand almorzó con Verónica Lozano y Leo Montero luego del cierre de grabaciones de «La dueña».
El público sigue apoyando la miniserie «La dueña» (15.2) con una Mirtha Legrand a quien siguió sin verse del todo cómoda con su regreso a la actuación. Sin embargo, el entramado de personajes que la rodean (su numerosa familia) se volvió más interesante conforme se revelan, llegando al final, más traiciones y secretos. Sofía Ponte (Legrand) comenzó a recordar hechos aislados que le confirman que miembros de su familia (los personajes de Andrea Frigerio y Raúl Taibo), quieren hacer creer al resto que su falta de lucidez apura una sucesora en la dirección de la empresa.
Legrand visitó ayer el programa «AM», donde montaron una mesa como la de los almuerzos y los conductores Leo Montero y Verónica Lozano se vistieron elegantes para la ocasión. Hablaron de varios temas, comieron en vivo y en un momento dado Legrand recuperó su papel de conductora e indagó sobre el viaje a Las Vegas del marido de Lozano, «Corcho» Rodríguez: «¿Por qué dejaste ir solo a tu marido a Las Vegas?», siempre en relación al supuesto encuentro entre Rodríguez y Susana Giménez, que viajaron para ver la pelea de Maravilla Martínez. Divertida, como siempre, Lozano respondió: «Era una salida de chicos. Lo tenían programado desde hace dos meses, eran varones con sus hijos. ¿Vos decís que tendría que haber ido, Mirtha? No, a mí policía no me gusta ser».
Días atrás Legrand protagonizó un cruce con Claudia Lapacó, con quien comparte momentos en «La dueña». Sorprendió que una actriz de histórico perfil bajo, se refiriera a Legrand de un modo que no cayó bien a la dueña del programa. Ocurre que luego de terminar las grabaciones, Lapacó fue consultada en varios programa de la tarde, y siempre sobre Legrand, a lo que visiblemente hastiada, respondió: «Reconozco que es una gran estrella y diva, pero prefiero trabajar con actores. Además siempre llega con un séquito de colaboradores».
Al día siguiente Legrand la llamó telefónicamente para expresarle lo mal que le habían caído sus declaraciones; a continuación aclaró que no se trataba de un séquito sino de Elvira, colaboradora de hace 30 años, además de la maquilladora y peinadora. Lapacó no sólo pidió disculpas en privado sino que lo hizo en público con una carta. Al final, hicieron las paces. La primera con séquito, la segunda sin él.
El partido de la selección Argentina contra Brasil interesó menos que «Graduados»: este último volvió a ser lo más visto del día con 23.7 mientras el fútbol, televisado por «Canal 7» (14.4) y «América» (8.8 ) totalizó 23.2. La novela «Dulce amor» fue lo segundo más visto, con 18.9.
El programa que gira en torno al boxeo, «Sos mi hombre», había levantado su rating luego del furor Maravilla Martínez, pero anteayer volvió a bajar a 14.6. No convence Joaquín Furriel en el papel de boxeador que habla como la mayoría de los futbolistas pero de modo muy forzado. Para interesar al público, invitaron a José María Listorti para que haga de sí mismo y llevaron a Castro y Furriel a discutir a «Este es el show». Si esas son las mejores ideas, deberán esforzarse más.
En «Tiempos compulsivos» sigue habiendo situaciones poco creíbles, como el boicot que le hace el grupo de pacientes a los terapeutas o la peleas físicas entre dos psiquiatras (Fernán Mirás y Juan Minujin) en pleno lugar de trabajo, y posterior despido. Tampoco resultó creíble que, luego de protagonizar una escena de extrema violencia con su ex, Paola Krum se apareciera sonriente a cenar en un restaurant. Pero también abundan las buenas escenas gracias a la actuación y pese a su escasa verosimilitud. La mejor del miércoles, el encuentro entre el paciente que encarna Rodrigo de la Serna y Mirás en la casa de este último. Primero con insultos, al final con un largo abrazo tras el desgarrador llanto del paciente, quien comienza a recordar que su padre lo torturaba cuando era chico.
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