21 de septiembre 2012 - 00:00

Avatares de TV

Mirtha Legrand almorzó con Verónica Lozano y Leo Montero luego del cierre de grabaciones de «La dueña».
Mirtha Legrand almorzó con Verónica Lozano y Leo Montero luego del cierre de grabaciones de «La dueña».
 
  • El público sigue apoyando la miniserie «La dueña» (15.2) con una Mirtha Legrand a quien siguió sin verse del todo cómoda con su regreso a la actuación. Sin embargo, el entramado de personajes que la rodean (su numerosa familia) se volvió más interesante conforme se revelan, llegando al final, más traiciones y secretos. Sofía Ponte (Legrand) comenzó a recordar hechos aislados que le confirman que miembros de su familia (los personajes de Andrea Frigerio y Raúl Taibo), quieren hacer creer al resto que su falta de lucidez apura una sucesora en la dirección de la empresa.

  • Legrand visitó ayer el programa «AM», donde montaron una mesa como la de los almuerzos y los conductores Leo Montero y Verónica Lozano se vistieron elegantes para la ocasión. Hablaron de varios temas, comieron en vivo y en un momento dado Legrand recuperó su papel de conductora e indagó sobre el viaje a Las Vegas del marido de Lozano, «Corcho» Rodríguez: «¿Por qué dejaste ir solo a tu marido a Las Vegas?», siempre en relación al supuesto encuentro entre Rodríguez y Susana Giménez, que viajaron para ver la pelea de Maravilla Martínez. Divertida, como siempre, Lozano respondió: «Era una salida de chicos. Lo tenían programado desde hace dos meses, eran varones con sus hijos. ¿Vos decís que tendría que haber ido, Mirtha? No, a mí policía no me gusta ser». 

  • Días atrás Legrand protagonizó un cruce con Claudia Lapacó, con quien comparte momentos en «La dueña». Sorprendió que una actriz de histórico perfil bajo, se refiriera a Legrand de un modo que no cayó bien a la dueña del programa. Ocurre que luego de terminar las grabaciones, Lapacó fue consultada en varios programa de la tarde, y siempre sobre Legrand, a lo que visiblemente hastiada, respondió: «Reconozco que es una gran estrella y diva, pero prefiero trabajar con actores. Además siempre llega con un séquito de colaboradores».

  • Al día siguiente Legrand la llamó telefónicamente para expresarle lo mal que le habían caído sus declaraciones; a continuación aclaró que no se trataba de un séquito sino de Elvira, colaboradora de hace 30 años, además de la maquilladora y peinadora. Lapacó no sólo pidió disculpas en privado sino que lo hizo en público con una carta. Al final, hicieron las paces. La primera con séquito, la segunda sin él. 

  • El partido de la selección Argentina contra Brasil interesó menos que «Graduados»: este último volvió a ser lo más visto del día con 23.7 mientras el fútbol, televisado por «Canal 7» (14.4) y «América» (8.8 ) totalizó 23.2. La novela «Dulce amor» fue lo segundo más visto, con 18.9.

  • El programa que gira en torno al boxeo, «Sos mi hombre», había levantado su rating luego del furor Maravilla Martínez, pero anteayer volvió a bajar a 14.6. No convence Joaquín Furriel en el papel de boxeador que habla como la mayoría de los futbolistas pero de modo muy forzado. Para interesar al público, invitaron a José María Listorti para que haga de sí mismo y llevaron a Castro y Furriel a discutir a «Este es el show». Si esas son las mejores ideas, deberán esforzarse más.  


  • En «Tiempos compulsivos» sigue habiendo situaciones poco creíbles, como el boicot que le hace el grupo de pacientes a los terapeutas o la peleas físicas entre dos psiquiatras (Fernán Mirás y Juan Minujin) en pleno lugar de trabajo, y posterior despido. Tampoco resultó creíble que, luego de protagonizar una escena de extrema violencia con su ex, Paola Krum se apareciera sonriente a cenar en un restaurant. Pero también abundan las buenas escenas gracias a la actuación y pese a su escasa verosimilitud. La mejor del miércoles, el encuentro entre el paciente que encarna Rodrigo de la Serna y Mirás en la casa de este último. Primero con insultos, al final con un largo abrazo tras el desgarrador llanto del paciente, quien comienza a recordar que su padre lo torturaba cuando era chico.
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