El evento conjunto del FMI y el Banco Mundial congregó, obviamente, a banqueros, economistas, financistas y expertos de todo el mundo. Al ser organizado en un fin de semana largo (aquí se festejó el 12 de octubre como Columbus Day), también concurrieron muchas esposas y maridos acompañando a los invitados. Hubo sin embargo una presencia que no pasó desapercibida, especialmente entre las damas. Invitado especialmente por Dominique Strauss-Kahn, estuvo presente el lunes (casi al cierre del evento), George Clooney. El actor, con particular interés en causas humanitarias, habló en un seminario sobre la situación económica y social en África Subsahariana. Luego, con profesional paciencia, se dedicó a firmar autógrafos para banqueros, economistas, etc. El próximo año vendrá Bono, prometió Strauss-Kahn, ante el éxito del cierre por la presencia de Clooney.
Parecía la fórmula perfecta: sábado a la noche con un clima espectacular en Washington con una temperatura de casi 20 grados, poco habitual para esta época en la capital norteamericana. Más de 5.000 banqueros, empresarios y funcionarios de todo el mundo coincidiendo por la reunión conjunta del FMI y el Banco Mundial (BM). Ánimos hacia arriba por la recuperación de los mercados y la visión que la crisis está quedando definitivamente atrás. Toda esta combinación de factores positivos hizo que haya mucha voluntad de festejos en las delegaciones públicas y privadas y que existiera competencia sobre quién organizaría el mejor evento de esta cumbre. El top tres se lo disputaron, casi repartiéndose el poderío financiero internacional, las reuniones del local Wachovia, el Deutsche y el Mitsubishi. El primero armó un recital con el músico norteamericano Kid Rock. El segundo, una especie de fiesta Rave combinada con música clásica. El tercero, más conservador, una serie de presentaciones culturales japonesas y degustaciones culinarias niponas. «Este nivel de festejos, no se vivía desde mucho antes de la crisis de 2007», reflexionaba un banquero argentino muy mencionado en los 90, presente nuevamente en este tipo de encuentros.
Nicolás Eyzaguirre tu-vo en la reunión anual del FMI una actuación fundamental al ser director para el Hemisferio Occidental del organismo. No sólo ocuparse de sus polémicas con Amado Boudou, sino tratar casos como los de México, Brasil y varios países centroamericanos. Sin embargo un tema externo lo mantuvo preocupado durante todo el encuentro y comunicado permanentemente vía celular con sus asesores: la problemática de los mineros chilenos. Sucede que, además de la situación de sus compatriotas, Eyzaguirre es amigo personal de Santiago Piñera y espera que esta crisis humanitaria culmine sin contratiempos para el presidente de su país. Mantiene esta amistad, sin renunciar además a sus vínculos personales con los ex presidentes de la Concertación Ricardo Lagos (del que fue ministro de Hacienda) y Michelle Bachellet. Todo esto habla del eclecticismo del ahora hombre del FMI, ya que en sus inicios figura en su historial haber sido uno de los principales dirigentes del Partido Comunista chileno, militado luego en la izquierda cristina y finalmente fundar con Lagos el Partido para la Democracia. El sábado dijo que su principal definición ideológica es «tener una economía de mercado no es igual a tener una sociedad de mercado».
Momento complicado vivieron algunos integrantes del equipo económico argentino. Fue cuando se cruzaron con el titular del Banco Mundial, Robert Zoellick en una pausa para algún café de rigor y distensión, dentro de las múltiples reuniones de esta cumbre del FMI y esa entidad financiera. En algún momento, el norteamericano ex funcionario de George W. Bush se definió como un amigo de la Argentina y dijo haber negociado mucho y de manera franca y provechosa con un «muy alto funcionario» de ese país. Al consultar sobre a quién se refería, Zoellick mencionó con orgullo a Martín Redrado, en los días en que éste ocupaba el cargo de secretario de Relaciones Económicas Internacionales cuando Rafael Bielsa era canciller. Zoellick y Redrado se cruzaron en la cumbre de Cancún de noviembre de 2005, donde la Argentina resultó luego uno de los estados fundadores del G-20. Luego, ambos funcionarios negociaron las vigencias de las licencias de exportación hacia Estados Unidos, ya en Buenos Aires. La relación de amistad entre ambos cayó realmente mal en los delegados del Gobierno de Cristina de Kirchner en esta reunión.
En la Argentina, Anoop Singh es recordado por muchos por dos características principales. Cuando era director encargado del caso argentino mostraba en marzo de 2002 en Buenos Aires una sonrisa y un parecido físico notablemente al actor Peter Sellers. Se lo recuerda además por haber sido más que duro contra la Argentina, recomendando a sus superiores la negativa al Gobierno de Eduardo Duhalde ayudas básicas luego de la devaluación y el default y poniendo al país como ejemplo mundial de lo que no debería hacerse. El tiempo pasó, y casi una década después el indio es hoy director para el área Asia Pacífico del Fondo. Las actividades del sábado comenzaron precisamente con una presentación de Singh sobre esa región. Su preocupación principal parecía ser Camboya.
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