28 de octubre 2010 - 00:00

Aventura ecologista (pero entretenida)

El lince Félix y sus compañeros de aventuras en este largo de animación español que obtuvo el premio Goya en su categoría el año pasado.
El lince Félix y sus compañeros de aventuras en este largo de animación español que obtuvo el premio Goya en su categoría el año pasado.
«El lince perdido» (id., España, 2008; habl. en español). Dir.: R. García, M. Sicilia. Voces: D. Robles, C. Santiago, C. López Rojo y otros. Animación.

Antonio Banderas, quien le prestó su voz al Gato con Botas en las varias secuelas de «Shrek», es el productor de este largometraje de animación español que tuvo muy buena repercusión en su país y hasta obtuvo el premio Goya en su categoría. Sus directores, además, participaron en el pasado del equipo de algunos hits animados del cine norteamericomo «Aladino» de la Disney.

Si bien no es sencillo producir, fuera de Hollywood, un éxito de animación a la misma escala, «El lince perdido» se las arregla bastante bien como para atraer la atención de los chicos, entretenerlos y, de paso, formular un mensaje ecologista, como es el propósito final de la historia que aquí se cuenta.

La técnica de animación, aunque tampoco alcance los prodigios alcanzados últimamente por estudios como Pixar o Dreamworks, consigue resultados más que aceptables, igual que lo que ocurría con «Planeta 51», que aunque hubiese sido realizada en los EE.UU. tenía cuño español por su director y una buena parte de su equipo.

El protagonista es el lince Félix, que consigue novia apenas empeza la película, a quienes acompañan un grupito de animales compuesto, entre otros, por una cabra, un halcón y un camaleón. El conflicto de la historia no opone, primariamente, a buenos contra malos como es regla, sino que los contrincantes tienen características un tanto más complejas.

El genio loco en cuestión es un tal Noé, que como su lejano pariente bíblico se propone reconstruir una nueva Arca para rescatar parejas de animales en riesgo de extinción; sin embargo, sus métodos no son los más piadosos que puedan desearse, ya que para conseguir sus fines contrata al más detestable cazador de la zona (sur de España), un matón llamado Newmann. Los animalitos, así, no sólo deben sortear la persecución de estos redentores, sino liberarse de varias casas de refugio y protección, con aspecto de siniestros asilos.

Semejante argumento puede dar a entender que el clima general del film no es precisamente el ideal para los más chicos; sin embargo, las fugas, enfrentamientos y peripecias que viven los animales están planteados con gracia y suspenso, y logran que los más chicos tomen partido y se entusiasmen con facilidad (en especial, pasadas unas escenas iniciales un tanto sombrías).

M.Z.

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