Aviones privados, críquet, polo y golf: sus pasiones

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Allen Stanford cultivó su imagen transportando a políticos en aviones corporativos y gastando dinero en críquet, polo y golf. El director de Stanford Group, que creció en Texas y estudió en la universidad Baylor, empezó a utilizar el título de «sir» en 2006, tras ser investido caballero por los líderes de Antigua, su país adoptivo.
El banquero, de 58 años, empezó a hacer fortuna invirtiendo en el sector inmobiliario de Texas tras la crisis de las cajas de ahorro de los años 80, según la página web de su empresa.
El personal de ventas de Stanford utilizaba viajes a su sede en Antigua para convencer a los inversores de que confiaran su dinero a Stanford International Bank. «Puedo asegurarle que esta empresa está bien posicionada, con los productos adecuados para tener éxito incluso en esta situación», escribió Allen Stanford en una carta a clientes fechada el miércoles de la semana pasada.
Stanford, que el año pasado ocupó la posición 605 entre las personas más ricas del mundo según la revista Forbes, tiene seis aviones registrados en la Administración Federal de Aviación. Los utilizaba para establecer relaciones con políticos y patrocinaba viajes de miembros del Congreso al Caribe para hablar sobre el desarrollo económico a través de un grupo sin ánimo de lucro llamado Inter-American Economic Council. Además, donó u$s 16.200 a políticos y comités de acción política desde 2000, según registros de la Comisión Federal Electoral.
La promoción que hacía del críquet lo llevó a anunciar en Londres en junio del año pasado una serie anual de partidos entre el equipo nacional de Inglaterra y Stanford Superstars, un equipo de jugadores de las Indias Occidentales. El premio era de u$s 20 millones.
Agencia Bloomberg

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