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Avisó el Gobierno: por ahora, ni hablar de bajar Ganancias
Jorge Capitanich advirtió ayer, en nombre del Gobierno, que cualquier reducción del Impuesto a las Ganancias afectará las arcas de las provincias y de la Seguridad Social porque se trata de un tributo coparticipable. Lo dijo en la sede del PJ junto a Agustín Rossi.
Meter a las provincias en el debate implica una movilización de los legisladores que representan a las provincias si el asunto es objeto de una ley. Si se trata de una norma del Ejecutivo, también los gobernadores adelantarán sus reservas. Eso explica la aparición de ayer de Capitanich junto a Rossi y los mensajes que lanzaron desde sus provincias Juan Manuel Urtubey y Sergio Urribarri -el mandatario más expectable dentro del peronismo, como que puso al nuevo CEO de YPF y, dato poco conocido, único político que acompañó a Cristina de Kirchner en el viaje a las cumbre del G-20 en México y a la de Río de Janeiro-. A Rossi lo hicieron venir desde Rosario sólo para esa presentación. Tras la frustrada aparición del documento se lo vio buscando nafta para volver a su provincia.
Capitanich negó que haya oficiado de vocero de una posición del Gobierno; también descartó que sus palabras significasen un congelamiento definitivo de cualquier modificación del piso para el pago de Ganancias sobre los salarios. Sí transmitió la idea de que cualquier proyecto debe ser discutido en una mesa más grande que la que integran los sindicalistas y el Gobierno. Si -como se admitió ayer en la sede de Matheu del PJ- con este pronunciamiento los gobernadores «defienden su caja», el debate será más lento y completo. Con seguridad, además, el Gobierno no dará ningún paso hasta que hayan pasado el paro y la movilización del miércoles. Ceder, del lado del Gobierno, sería una capitulación.
La salida de Capitanich para expresar el apoyo del PJ al Gobierno en la pelea con Moyano fue objeto de una charla que mantuvo el gobernador con Florencio Randazzo en la noche del miércoles, apenas llegó la Presidente al país de su gira por EE.UU., México y Brasil. El chaqueño debía estar ayer en Buenos Aires para una actividad junto al ministro de Turismo Enrique Meyer y resolvió asumir, junto a Rossi, la vocería de la Comisión de Acción Política. Entre esa noche y la mañana de ayer Capitanich elaboró un documento que sería publicado ayer con la firma del PJ de cuyos detalles supo Cristina de Kirchner por una conferencia por teléfono que tuvo el gobernador con ella. Poco antes de la reunión del PJ se conoció el levantamiento del paro de la rama de combustibles de los camioneros y, ante el cambio de los hechos, se archivó el documento.
¿Por qué no estuvo en esa reunión del PJ Daniel Scioli, presidente del partido? Capitanich explicó que el bonaerense no integra la Comisión de Acción Política, órgano que tiene autonomía para resolver este tipo de actividades. En el libreto oficial Scioli está anotado en la columna de los problemas y no en la de las soluciones. La estética del conflicto lo sacó de cuadro, no por su ausencia -avisada antes de que estallara- sino porque creó espacio para que sus adversarios dentro del oficialismo le restregasen la foto futbolera con Moyano de hace diez días.
En las últimas 48 horas el kirchnerismo desplegó la hipótesis -que comparte con un importante sector de la oposición- de que Scioli en algún momento dará el salto y se encolumnará contra el Gobierno. Esa fantasía ignora varias constancias, la primera que Scioli cree que él es el kirchnerismo, proceso que no se entiende sin él. Habría que convencerlo a él, ante que a nadie, de que puede ser un opositor.
Desde los comentaristas políticos conservadores hasta el periodista-asesor Horacio Verbitsky han desarrollado, con distintos argumentos, esta hipótesis del salto de Scioli. Algo de lo que se ríe el gobernador y que ha comenzado a entender Mauricio Macri, según lo que dijo en un reportaje al diario Valor cuando estaba en Río de Janeiro. «En este momento, el peronismo está dominado por el kirchnerismo. Nunca creí en ese modelo, y Scioli siempre creyó», respondió cuando le preguntaron sobre una eventual alianza entre los dos. «Scioli es un candidato del kirchnerismo, está en las antípodas de lo que Macri y el partido quieren para el país. Tendrá algunos matices que lo separen de la Presidenta, pero en las cuestiones de fondo él comparte el rumbo que tiene el país», le dijo a La Nación Humberto Schiavoni, presidente del PRO nacional.
En este episodio hubo críticas a él de Gabriel Mariotto y de Julio De Vido por aquella foto, tensando la cuerda a la espera de que el gobernador supere la prueba.
Este rechazo del oficialismo de postergar cualquier modificación al Impuesto a las Ganancias encarrila la puja con Moyano hacia el terreno estrictamente político. La reacción del Gobierno en el primer día encubrió la razón primaria del conflicto, que era la paritaria de sindicalistas y empresarios. De Vido fue el único que puso el miércoles el ojo en estos últimos cuando dijo por Canal 7 que los empresarios se habían borrado, que habían cortado los teléfonos, escondían las llaves de los camiones y que se estaba ante un virtual «lock out».
Este ataque, que se perdió en la maraña de titulares de esa noche, fue la estocada que precipitó el acuerdo de ayer del aumento del 25,5% en tres cuotas, que se definió de manera sumaria. De Vido fue más allá cuando dijo que YPF iba a renegociar los contratos con los distribuidores de combustible porque eran muy pocos proveedores que ganan mucho y que tienen mucho poder ante la empresa. «Está claro que afectan los negocios de YPF, por lo cual se deben rever los contratos, revisarlos muy bien porque tienen una rentabilidad importantísima». Concluyó: éste es un «paro corporativo».
De Vido sabe que en la actividad del transporte los roles del empresario y el trabajador se suelen confundir. Se trata de una actividad más bien de cuentapropistas; siempre el empresario asocia al chofer en la propiedad de los vehículos como forma de asegurar que quien los maneje se ocupe de cuidarlos. La cámara que negocia con Moyano, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, un ente al que el Gobierno de Eduardo Duhalde le dio formato legal al incluirlo en la Ley de Transportes de Cargas, está integrada también por cuentapropistas que además tienen alianzas no escritas con Moyano. De Vido atacó el hemisferio empresarial de la actividad, además del sindical, y eso bastó para que ayer hubiera acuerdo relámpago por el salario, algo que disparó la trama política de la primera batalla importante de la guerra de 2015.


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