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Bafici: aun con sus rarezas hubo algunos films valiosos
Una escena de la notable «Vincere», de Marco Bellochio, que se vio en la sección paralela «Trayectorias».
Vayamos por partes. De sexo, cabe anotar «Survival in New York» y «New York Memories», ambos del inefable Rosa von Prauheim, con 20 años de distancia entre cada uno, constatando el avance del «gaycismo» en la gran ciudad, y las de Alain Guiraudie, invitado especial, como «Ce vieux reve qui bouge» (un obrero enamorado de su capataz es amado por otro bien grandote, lo que hace pensar que la clase obrera al final hará una revolución algo distinta a la imaginada por los comunistas).
Adormecedoras: A la cabeza, mejor dicho para la almohada, el «poema experimental» «Non ricordo il titolo», pretendido homenaje a «Stromboli» (al menos con esa excusa trajeron «Stromboli» en copia nueva). Le sigue medio ciclo de Rogério Sganzerla, lleno de fatuidad y falsa provocación, aunque cada tanto los gritos de los actores despertaban al público. Algo más lo mantuvo un rato despierto: la figura de Helena Ignez, rubia de camisola roja y muslos al aire caminando a paso firme por las baldosas de Copacabana. Viuda del realizador, llegó para el cierre.
Rock & Roll: entre documentales de Frank Zappa y artistas de otros sellos, un solo héroe local: Miguel Abuelo, evocado por su hijo Gato Azul Peralta en «Buen día, día», de Cacho Costantino y Eduardo Prieto. Esta noche, alrededor de las 23, Leo García le dedica un recital gratuito en Guardia Vieja 3332.
Lo mal que va el mundo. Acá hay algunos títulos buenos. «Vapor trail», aunque dura 264 minutos y «Standard Army» (bases americanas que destruyen el medio ambiente, además de gente), «La isla» (represión de años atrás en Guatemala), «American Radical: the Trials of Norman Finkelstein» y «To Shot an Elephant» (abusos israelíes en Palestina), «El olvido» (registro peruano de promesas políticas), «Last Train Home», «Petition», y otros documentales rodados en China (esos sí que la pasan mal). Innecesario, en cambio, «Videocrazy», sobre la pésima televisión italiana. ¿Acá de qué podemos espantarnos?
Bizarras. Dos soportables: «Silver girls», documental alemán sobre tres abuelas sadoprofesionales, y «Sex Volunteer», mezcla coreana de drama y cine dentro del cine sobre una chica dispuesta a satisfacer discapacitados con apoyo moral de un cura.
En 422 títulos, es lógico que haya como mínimo un 10% de buenas, vale decir, la misma proporción que en la cartelera comercial. ¿Cuáles entran en ese 10%? Todas las del Baficito, oasis ajeno al hermano mayor, «Mary & Max», dibujo triste para grandes, los amables «Apuntes para una biografía imaginaria», de Edgardo Cozarinsky, la rumana «Francesca», «Vincere», de Marco Bellocchio, y las pocas que hemos mencionado esta semana, como «La pérdida», de México, y «Cooking History» (el documental sobre los cocineros de distintas campañas militares), amén de algunas en competencia que por suerte ya tienen distribución comercial, como «Ajami», «The Robber», y «Los labios», cada una de diversos méritos y diferente estilo. ¿Cuáles ganarán mañana las competencias Internacional, Nacional, Baficito y Cine del Futuro (una sección que de veras hace temer por el futuro)?
Considerando los gustos del Bafici, «Ajami» y «The Robber» son demasiado buenas como para ser oficialmente premiadas. El voto del público está a favor de ellas, sin embargo. El público también simpatiza con las argentinas «El ambulante» (un cineasta amateur muy simpático) y «Hacerme feriante» (internas de La Salada), «Alamar», delicia mexicana sobre unas vacaciones de padre, hijo y abuelo con sabor a despedida (al chico se lo llevará la madre divorciada), «Go Get Some Rosemary», comedia neoyorkina, y «La bocca del lupo», tristezas de Genova.
También entran «Policía, adjetivo», drama rumano, «Gorri», sobre el pintor Carlos Gorriarena, la bucólica «Sweetgrass», dedicada a los pastores de Montana, y dos nacionales mucho menos bucólicas: el documental «Torino», de Agustín Rolandelli, cuya presentación fue precedida por un desfile de viejas máquinas todavía a pleno, y el semidocumental de Enrique Piñeyro «El rati horror show», sobre un caso cierto de implantación de pruebas para encubrir un error policial.
Acá en vez de un Torino, sobre las escalinatas de calle Agüero la sede del festival exhibe un Peugeot 504 negro con dos leyendas: «Si Vd. es un ciudadano común y es interceptado por un auto como éste, deténgase. Aunque no lo parezca, son policías. Si no lo hace, corre el riesgo de recibir 8 impactos de bala como Fernando Carrera», y «Si Vd. es policía no intente interceptar este auto porque, aunque no lo parezca, son policías. Si lo hace, corre el riesgo de recibir 10 impactos de bala como el cabo Jorge Saravia de la Policía Bonaerense». Como de costumbre, la realidad supera a la ficción (y el Bafici intenta superarse a sí mismo).


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