2 de julio 2009 - 00:00

Bajo fuego, Moyano ofreció abandonar la jefatura de CGT

Hugo Moyano, ayer en Casa Rosada, durante la asunción de Juan Manzur: un carnaval de perdedores con Julio Piumato y Carlos Kunkel.
Hugo Moyano, ayer en Casa Rosada, durante la asunción de Juan Manzur: un carnaval de perdedores con Julio Piumato y Carlos Kunkel.
- Si tengo que dar un paso al costado... lo doy.

Cuando masticó la frase, Hugo Moyano sabía la respuesta. De antemano, estaba seguro de que la ácida tormenta de reproches de la cúpula sindical contra su figura tendría un límite explícito: los demás jerarcas no le pedirían que abandone la jefatura de la CGT.

Apenas pasado el mediodía, en el sindicato de Obras Sanitarias, con José Luis Lingeri como convocante y anfitrión, a 72 horas de la dura derrota del peronismo en Buenos Aires, una «mesa chica» diezmada se citó para hacer el reparto de culpas y castigos.

Salió, unas horas después, magullado pero portador de una tregua: no habrá -al menos por ahora- una avanzada para desplazarlo pero no pudo evitar una maniobra para tratar de reincorporar a Luis Barrionuevo y sus «luisitos» a la central de la calle Azopardo.

El teorema de unir al sindicalismo PJ, como parte de un proceso de reorganización posderrota, fue planteado por Oscar Lescano (Luz y Fuerza), que ofició de vocero de los «gordos», club que capitanea junto a Carlos West Ocampo (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio).

El mercantil no estuvo ahí: llegó hasta la puerta de Obras Sanitarias pero cuando vio el tumulto de periodistas le ordenó a su chofer seguir de largo. West Ocampo, con Héctor Daer, a esa hora estaban en Casa Rosada con el ministro de Salud, Juan Manzur.

La repatriación de Barrionuevo forma parte de la guerra fría que los «gordos» y los «independientes», Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), proyectan contra Moyano. El gastronómico puede operar, desde adentro, como contracara del camionero.

Cavalieri, Lescano y Rodríguez hablaron, en estas horas, con Barrionuevo. Exultante por la derrota de los Kirchner, el diputado por Catamarca, le enfrío el ímpetu: «Yo vuelvo pero si se va Moyano: estoy grande para que me quieran usar de verdugo».

Cumbre

Una verdad a medias: el martes próximo reúne a su gente para discutir en firme esa alternativa. En paralelo, «gordos» e «independientes» programan una cita sin Moyano para la semana que viene. Es probable que a la cumbre sea invitado el gastronómico. Expertos en conspiraciones, discutirán el formato más efectivo para limitar a Moyano. «Si fue el gran beneficiado cuando personalizó su relación con Kirchner que ahora sea la cara de la CGT cuando empiece la época de reclamos y disputas con el Gobierno», explicó una fuente sindical.

«No es el momento de voltearlo», fue la indicación.

Ayer el camionero fue el frontón de los pelotazos. A coro, Lescano y Martínez le reprocharon que expuso excesivamente a la CGT en la elección. «Todos estuvimos de acuerdo en apoyar a Kirchner y al Gobierno», se defendió el camionero.

La UOM, que diez días antes de la elección armó un acto en Avellaneda para el ex presidente, salió en defensa del jefe de la CGT. Los metalúrgicos eran dos voces en una mesa semivacía: Antonio Caló y Juan Belén. Estaban, además, otros socios del camionero: Omar Viviani (taxistas) y Amadeo Genta, de municipales porteños.

Pablo Ibáñez

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