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Bajo fuego, Moyano ofreció abandonar la jefatura de CGT
Hugo Moyano, ayer en Casa Rosada, durante la asunción de Juan Manzur: un carnaval de perdedores con Julio Piumato y Carlos Kunkel.
La repatriación de Barrionuevo forma parte de la guerra fría que los «gordos» y los «independientes», Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), proyectan contra Moyano. El gastronómico puede operar, desde adentro, como contracara del camionero.
Cavalieri, Lescano y Rodríguez hablaron, en estas horas, con Barrionuevo. Exultante por la derrota de los Kirchner, el diputado por Catamarca, le enfrío el ímpetu: «Yo vuelvo pero si se va Moyano: estoy grande para que me quieran usar de verdugo».
Cumbre
Una verdad a medias: el martes próximo reúne a su gente para discutir en firme esa alternativa. En paralelo, «gordos» e «independientes» programan una cita sin Moyano para la semana que viene. Es probable que a la cumbre sea invitado el gastronómico. Expertos en conspiraciones, discutirán el formato más efectivo para limitar a Moyano. «Si fue el gran beneficiado cuando personalizó su relación con Kirchner que ahora sea la cara de la CGT cuando empiece la época de reclamos y disputas con el Gobierno», explicó una fuente sindical.
«No es el momento de voltearlo», fue la indicación.
Ayer el camionero fue el frontón de los pelotazos. A coro, Lescano y Martínez le reprocharon que expuso excesivamente a la CGT en la elección. «Todos estuvimos de acuerdo en apoyar a Kirchner y al Gobierno», se defendió el camionero.
La UOM, que diez días antes de la elección armó un acto en Avellaneda para el ex presidente, salió en defensa del jefe de la CGT. Los metalúrgicos eran dos voces en una mesa semivacía: Antonio Caló y Juan Belén. Estaban, además, otros socios del camionero: Omar Viviani (taxistas) y Amadeo Genta, de municipales porteños.
Pablo Ibáñez


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