por la amenaza de paros nacionales en el retorno a clases del próximo lunes y por el freno en las negociaciones en las provincias, el Gobierno de Mauricio Macri finalmente oficializará hoy a las 12 en el Ministerio de Trabajo la oferta que eleva el salario mínimo de los maestros a nivel país de $ 6.060 a $ 7.800 desde febrero y a $ 8.500 desde julio, y que en los hechos representa un incremento de bolsillo del 40,3% que levantó fuerte polémica con los gobernadores.
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Ese paso obligado para que los sindicatos con representación federal (Ctera, Uda, Sadop, Amet y Cea) puedan llevar la propuesta a las bases borró del horizonte la sombra de las huelgas a nivel nacional que se iban a anunciar desde hoy, a sólo tres días hábiles del primer inicio del ciclo lectivo durante la gestión de Macri.
Sin embargo, fuentes sindicales consultadas por este diario advirtieron ayer que el panorama es complicado en las negociaciones de los maestros con los mandatarios, por lo que -afirmaron- el ciclo lectivo arrancaría con paros en "entre diez y doce distritos". El relevamiento que mostraba ayer el interior confirmaba ese escenario (ver aparte). Ante este terreno, ayer Macri brindó, desde Corrientes, un nuevo guiño de respaldo a los mandatarios. Junto al radical Ricardo Colombi, el jefe de Estado remarcó que Nación estará "en auxilio de cada gobernador para que ese acuerdo (salarial) se logre lo antes posible". "Lo que hemos optado es darle espacio a cada provincia para que negocie y discuta dentro de su situación fiscal, para desde ahí, en auxilio, tratar de ayudarlos a partir de los fondos específicos que tenemos para dicho efecto", subrayó. "Estamos esperando que provincia por provincia vayan tratando de llegar a un acuerdo, sabiendo que tienen el apoyo de la Nación en la medida de lo que permiten esos fondos", dijo.
En rigor, la propuesta del ministro Esteban Bullrich iba a ser formalizada la semana pasada. Pero la magnitud de la oferta elevó la vara de los reclamos sindicales en el interior y desató fuerte malestar entre los gobernadores, que salieron a advertir sobre la imposibilidad de hacer frente a recomposiciones de ese tenor.
Por esas horas cayeron en saco roto los esfuerzos de Bullrich en pos de vender ese aumento, en línea con la pauta de inflación de la Casa Rosada, como del 25% más una suba de 800 pesos en dos tramos del Fondo Nacional de Incentivo Docente, que no es remunerativo ni bonificable. "Pero está instalado el 40%", graficó un dirigente nacional.
Por eso la estrategia de Macri varió y congelaron la paritaria nacional para "no entorpecer" las negociaciones de los mandatarios, con quienes había consensuado un tope para los incrementos del 25%, al que se sumará un aporte de fondos nacionales para elevarlo a entre el 30% y el 32%.
Ayer, sin embargo, esa paritaria fue reabierta, como lo reclamaban los sindicatos nacionales y los gobernadores, urgidos de una oficialización del piso salarial para encarar sus propias pulseadas con los maestros. Con esa "buena señal", anoche destrabó para hoy a las 17 la convocatoria a los maestros, con nueva oferta, la bonaerense María Eugenia Vidal (Cambiemos). En sintonía, se esperaba que otros Ejecutivos locales reactivaran los llamados a los gremios, que permanecían en stand by, aunque con febriles negociaciones extraoficiales. En ese lote se alistaban, entre otros, el macrista Horacio Rodríguez Larreta (Ciudad de Buenos Aires) y el peronista cordobés Juan Schiaretti.
En este marco, ayer fuentes gubernamentales nacionales insistieron en enfatizar que la propuesta de suba del mínimo del 40,3% en rigor impacta directamente sólo en las 7 provincias que abonan ese piso, una tajada de sólo el 5% de la torta total de maestros del país.
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