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3 de enero 2019 - 22:56

¿Qué ficha le tenemos que poner a 2019?

OPINIÓN

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NA

Muchos economistas advirtieron que la política de acumulación de Lebac por parte del BCRA era insostenible y que tarde o temprano iba a desatar una crisis. Y así fue. Lo que creo que nadie vio venir fue la tremenda ayuda que nos dio el Fondo Monetario Internacional con el mayor programa de asistencia en su historia. Los desembolsos estipulados rondan los 57.000 millones de dólares de los cuales recibimos prácticamente la mitad. Sin la ayuda del FMI probablemente hoy estaríamos nuevamente en el medio de una crisis económica y social con inflación de tres dígitos o más, default y una caída del nivel de actividad más pronunciada.

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Si bien la ayuda del Fondo evitó que la crisis de las Lebac siga escalando hoy estamos en una economía en recesión, con fuerte caída del salario real y en el mejor de los casos 2019 será otro año más del montón con un leve rebote en el nivel de actividad e inflación arriba del 20% cómodamente. La magra recuperación (siendo optimista) pone en duda la continuidad del oficialismo al frente del Ejecutivo nacional y abre la puerta a las especulaciones sobre quien podría reemplazar a Macri el 10 de diciembre de 2019. Mi impresión es que este pronóstico es más o menos compartido por la mayoría de la profesión, sin embargo, no hay un consenso sobre cómo continuará la situación dependiendo de quién se perciba como ganador en las elecciones y de quién gane eventualmente.

Por un lado, están los que dicen que si no gana Cambiemos, esto explota y que la vuelta del PJ es un tren que nos lleva directo a ser Venezuela. Por el otro, están los que ven a Macri como otro De la Rúa y que el PJ va a tener que venir a salvarnos. Los más pesimistas sostienen que la crisis es inevitable y que no importa quién gane, vamos a reventar igual (cuando digo reventar, no me refiero a una crisis como la de 2018 si no a algo mucho peor).

¿Qué opino yo? Ninguna de las de arriba. Mi intuición me dice que hay otro camino y si se lo tengo que resumir en una sola palabra es Grecia. Argentina puede estar en camino a convertirse en FMI dependiente sin importar quién gane las elecciones. La plata del Fondo alcanza para cubrir los pagos de la deuda hasta que asuma el próximo presidente. Obviamente que puede haber una nueva corrida contra el peso y empeorar las cosas, pero si el financiamiento está asegurado entonces la demanda de pesos se puede desplomar sin que esto genere una hiperinflación ya que no haría falta recurrir al impuesto inflacionario por que estarían los dólares del FMI. Por lo tanto, la ayuda internacional es una garantía de que Macri llega a diciembre. Si gana, nos van a volver a prestar plata para cubrir las necesidades de financiamiento de los próximos años.

¿Y si no gana Macri? No importa, con la plata del FMI el país no va a explotar y el próximo presidente va a tener que elegir entre aceptar la plata -y las condiciones- del FMI o hacer default y arriesgarse a ser el nuevo Rodríguez Saa. El FMI no tiene problemas en prestarle plata a la izquierda como el caso de Grecia lo demuestra y recordemos que cuando Tsipras, el Primer Ministro griego, tuvo que elegir entre Varoufakis, la versión helena de Kicillof, y la plata de la Troika no dudó en quedarse con los euros.

La odisea del FMI y Grecia empezó en 2010 y todavía sigue. En el medio pasaron coaliciones de gobierno con diferentes orientaciones, incluso fue Primer Ministro un ex vicepresidente del Banco Central Europeo y Doctor en Economía de MIT. Hubo corralitos, planes de ajuste, referéndums, protestas, reestructuraciones de deuda… de todo. Pero al final del día, la ayuda externa siempre estuvo ahí y todos aceptaron la plata.

(*) Director del Departamento de Economía de la UCEMA

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