- ámbito
- Edición Impresa
Baño de sangre en Irak a nueve años de la invasión
Policías iraquíes inspeccionan el coche bomba que estalló en el barrio en Hilla, sur de la capital iraquí. Los ataques simultáneos recibieron una enérgica condena de Estados Unidos.
La mayoría de los atentados, que sacudieron sobre todo la capital, Bagdad, y las ciudades de Kirkuk (norte), Kerbala (sur) y Ramadi (oeste), fueron perpetrados con coches bomba, varios de ellos conducidos por terroristas suicidas.
Los tres ataques de Bagdad, uno de ellos cerca del Ministerio de Relaciones Exteriores y otro contra una iglesia, causaron 11 muertos y 37 heridos, y abren dudas sobre la eficacia de las medidas de seguridad anunciadas por las autoridades para celebrar la cumbre de la Liga Árabe, prevista para el próximo jueves 29 en la capital.
Las explosiones se produjeron nueve años después del comienzo de la invasión, por una coalición multinacional encabezada por EE.UU., del territorio iraquí el 20 de marzo de 2003 y que terminó con la caída del régimen de Sadam Husein.
El ataque más sangriento tuvo lugar en la ciudad de Kerbala, 110 kilómetros al sur de Bagdad, cuando dos vehículos hicieron explosión de forma consecutiva, cerca de una comisaría, lo que causó 13 muertos y 48 heridos.
En Kirkuk, situada 200 kilómetros al norte de la capital, murieron 11 personas, entre ellas diez agentes de seguridad, y otras 52 resultaron heridas por el estallido de dos vehículos cargados con explosivos.
Los otros atentados fueron cometidos de manera similar contra diferentes objetivos en las provincias de Babel, Salahedín y Al Anbar.
Hace casi un mes, el pasado 23 de febrero, otra cadena de atentados golpeó distintas zonas de Irak y causaron la muerte de al menos 41 personas y heridas a más de 200, un ataque que fue reivindicado un día después por la agrupación terrorista Estado Islámico de Irak, dominada por Al Qaeda.
Irak vive un repunte de la violencia desde la retirada de los soldados estadounidenses, el 18 de diciembre pasado, y la emisión, un día después, de una orden de arresto contra el vicepresidente sunita, Tareq al Hashemi, por supuestos delitos de terrorismo.
Esa orden de detención ha desencadenado una profunda crisis política, agravada por los numerosos atentados perpetrados contra objetivos chiitas y contra los cuerpos de seguridad.
Agencias EFE, AFP y Reuters


Dejá tu comentario