12 de julio 2012 - 00:00

Barenboim dirigió para Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI y Daniel Barenboim estrechan sus manos al término del concierto de la West-Eastern Divan Orchestra en Castel Gandolfo.
El Papa Benedicto XVI y Daniel Barenboim estrechan sus manos al término del concierto de la West-Eastern Divan Orchestra en Castel Gandolfo.
Roma - «La música une a las personas, más allá de cualquier división», dijo ayer el Papa al finalizar un concierto de la West-Eastern Divan Orchestra, dirigida por Daniel Barenboim, en la residencia vaticana de verano. Al concierto, celebrado en Castel Gandolfo, asistieron el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, su esposa Clio, y el secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, entre otros. «Pueden imaginar cuán contento estoy de recibir una orquesta como ésta, que nació de la convicción, de la experiencia de que la música une a las personas, más allá de cualquier división», afirmó Benedicto XVI.

La orquesta, integrada por músicos palestinos e israelíes, interpretó las Sinfonías Quinta y Sexta de Beethoven. «La música es armonía de las diferencias», destacó el Papa, según el cual «de la multiplicidad de timbres de los distintos

instrumentos puede surgir una sinfonía»
. Elogió la labor de los integrantes de la orquesta por tratarse de un «trabajo paciente, que requiere tiempo y sacrificios, en el esfuerzo de escucharse, evitando excesivos protagonismos y privilegiando la mejor música lograda en conjunto».

«Mi generación, como la de los padres del maestro Barenboim, vivió las tragedias de la Segunda Guerra Mundial y la Shoah. Es muy significativo que usted, maestro, luego de haber alcanzado los logros más altos para un músico, haya dado vida a un proyecto como el de la West-Eastern Divan Orchestra: un grupo en el cual tocan juntos músicos israelíes, palestinos y de otros países árabes, personas judías, musulmanas y cristianas», destacó el Papa.

La orquesta fue creada en 1999 por Barenboim y su amigo palestino, el poeta y académico Edward Said, a través de una fundación que lleva el nombre de ambos, con sede en Sevilla y oficinas en Berlín y Ramalá. El pontífice destacó que «para alcanzar la paz hay que comprometerse, dejando de lado la violencia, las armas, comprometerse con la conversión personal y comunitaria, con el diálogo, con la paciente búsqueda de los acuerdos posibles». Una esperanza que se puede «sembrar en el mundo» también a través del lenguaje universal de la música, concluyó Benedicto XVI.

Esta es la segunda vez que Barenboim se presentó con su música ante el Papa. En junio pasado, el director de orquesta, que vive en Berlín, dio un concierto para el Pontífice en la Scala de Milán, donde se declaró sorprendido por sus conocimientos musicales y sus «emotivas» palabras sobre Ludwig van Beethoven.

Dejá tu comentario