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Barenboim: “En el Colón 2010 sólo habrá conciertos”
Daniel Barenboim durante los ensayos en Madrid con los integrantes de la orquesta West-Eastern Divan. Cuando se le preguntó si sería el director musical del Colón, bromeó: «¿Además de resolver el conflicto palestino-israelí. también pretende eso?».
Barenboim, cuya orquesta West-Eastern Divan actuará en España este mes, aseguró en una rueda de prensa que el Colón reabrirá «en el invierno argentino del año que viene, es decir, en agosto, dentro de un año», y que los músicos de la West-Eastern Divan «ya tienen fecha» para un concierto el 19 de agosto de 2010. «Ese concierto no puede tener lugar en un Colón cerrado». dijo Barenboim, quien adelantó también que el teatro «no estará listo entonces para funciones de ópera, porque aún no estarán instaladas algunas máquinas, pero sí para conciertos». Su anuncio no dejó de sorprender ya que, más allá de que se barajara desde hace tiempo agosto y no el 25 de mayo para reabrir el Colón, se presumía que sería a full, y no sólo para conciertos.
La presentación de Barenboim tendrá lugar cuando se cumplan los 60 años del primer concierto que dio en su vida, con sólo siete años, cuando tocó en el Colón al piano piezas de Bach, Haydn, Beethoven, Debussy, Prokofiev y Scarlatti.
La conferencia de prensa se extendió por muchos otros temas. «Nuestra orquesta no tiene una opinión política común; esta orquesta tiene 10.000 opiniones políticas», explicó más tarde. «Esto es un proyecto donde todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, y no se espera que nadie se convenza con los argumentos del otro, pero sí que tengan la curiosidad de buscar la lógica en el argumento del otro», ahondó el director de orquesta, que creó el Divan en 1999 junto con el intelectual palestino Edward Said, fallecido en 2003.
Para Barenboim, «el principio de todo» es que «cada uno tiene que entender que la forma en que piensa el otro tiene su cierta lógica y hay que respetarla». «Un israelí y un sirio, ¿cómo se van a poner de acuerdo?», planteó Barenboim, que actualmente dirige la Staatsoper de Berlín y la Orquesta Sinfónica de Chicago. Y aunque reconoce que durante las giras «siempre hay discusiones duras» también añade que «ha habido mucho progreso».
Para ilustrarlo relató una anécdota que considera un «triunfo»: la gira del pasado enero empezó en plena operación militar israelí contra la franja de Gaza, por lo que Barenboim pidió a los músicos que se reunieran solos para decidir si querían seguir con ella. «Yo pensé que se iban a juntar los israelíes y los palestinos por separado, pero se juntó toda la orquesta: éste el el triunfo del Divan, que ya hay una conciencia común», resumió
El «alma» y el «espíritu común» de los músicos les llevó a emitir una declaración conjunta tanto durante la operación en Gaza como en la guerra entre Israel y Líbano, en 2006. Aunque reconoce que «hay varios en la orquesta a los que no les interesa nada el objetivo humano del proyecto», Barenboim hizo un balance positivo de estos 10 años, en los que obtuvo el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2002. «Musicalmente se ha llegado a tocar en los centros más importantes del mundo, las obras más difíciles del repertorio», y además «la orquesta se ha convertido en un mito en Europa, se ha convertido en la forma alternativa de pensar en este conflicto», resumió.
En el inicio de su actual gira, que inició ayer en Madrid y que seguirá por varios países europeos hasta el 22 de agosto, no duda en destacar como un hito del proyecto el concierto ofrecido en Ramala, Cisjordania, en 2005. «Ir con artistas sirios, israelíes, libaneses, jordanos, egipcios a Palestina, a los territorios ocupados, fue un acontecimiento histórico» posible «sólo gracias a la visión del gobierno español, que nos dio a todos los músicos pasaportes diplomáticos españoles», relató.
Sobre la situación actual en la región, consideró «deprimente» que «todo dependa ahora de una solución impuesta por Barack Obama». «¿Adónde hemos llegado? Dos pueblos que tienen la convicción profunda de tener el derecho de vivir en la misma tierra y que dependen de que un presidente americano que está a no sé cuántos miles de kilómetros imponga una solución», lamentó.
Fuera de su gira, el lunes Barenboim, al frente de la orquesta West-Eastern Divan, puso en pie al público del Teatro Maestranza de Sevilla con la interpretación en versión de concierto de la ópera «Fidelio», de Beethoven, que contó además con la aclamada mezzosoprano Waltraud Meier. Su orquesta interpretaba por primera vez una ópera completa. Para esta versión de concierto de «Fidelio» prescindió de los diálogos y optado por una narración de la historia en boca de Leonore/Fidelio (Meier) para hilvanar los números musicales, y además Barenboim eligió como inicio de la ópera la «Obertura Leonora III». El tenor Simon ONeill fue Florestan, y Don Pizarro el barítono sueco Peter Mattei. Barenboim y la orquesta West-Eastern Divan volverán a interpretar «Fidelio» en el Festival de Salzburgo el 14 y 15 de agosto, y en el Royal Albert Hall de Londres el 22.
Agencias Dpa, Afp y Efe


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