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Bello tributo a grandes del fado

La bella Mafalda Arnauth es una de las que sostiene con vida el fado, género representativo de Portugal, un país en el que sin embargo tiene mucho de pintoresquismo, en alguna medida como pasa con el tango en Buenos Aires, Así, esta cantante se ha convertido -con 38 años de edad y 7 álbumes publicados- en una referencia indiscutible para mantener en pie una música y una poética que habla, como el tango, de nostalgia, de barcos, de abandonos y de amores.
Este «Fadas», editado en Europa en 2010 y ahora en la Argentina, Arnauth mantiene su línea de ponerle frescura a las interpretaciones sin abandonar la historia. Se planteó como un homenaje indisimulado a grandes piezas y grandes cantantes mujeres que hicieron al pasado del género. «Antigamente», «Saudades de Júlia Mendes, «Vou dar de beber à alegria», «Tendinha», «Hortelã mourisca» o «Fado mandragoa» son algunas de esas canciones y, a la vez, un tributo a las voces de Hermínia Silva, Teresa de Noronha, Celeste Rodrigues, Beatriz da Conceição, Fernanda Baptista o la muchísimo más conocida Amália Rodrigues.
Un grupo de guitarras portuguesas y españolas, contrabajo, acordeón y algunos vientos sirven como respaldo a la voz siempre bien timbrada de esta cantante lisboeta que incluyó además, en el repertorio de un disco que presentó hace poco en Buenos Aires, un texto propio: «Só corre quem ama»; un tema con música del brasileño Francis Hime («E se não for fado») y una poco escuchada versión del «Invierno porteño» de Piazzolla con letra de Eladia Blázquez.
Ricardo Salton


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