Vivimos situaciones de pobreza escandalosa, de falta de trabajo.
El peor riesgo es homogeneizar el pensamiento.
Esta Ciudad es vanidosa, casquivana, orgullosa y coimera. Esta Ciudad maquilla las heridas de sus hijos para que no la hagan sufrir. Esta Ciudad no llora y, como no sabe llorar, no es Madre.
Queremos que se haga justicia. Detrás hay responsables irresponsables que no cumplieron con su deber... no hay que acostumbrarse a viajar como ganado para ganarse el pan.
El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas, incluso de niños, junto con la miseria material y moral son moneda corriente.
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