6 de abril 2009 - 00:00

Bergoglio lamentó la “fiesta del momento”

Reapareció Jorge Bergoglio con críticas parabólicas al Gobierno nacional y pidió a los fieles que no se dejen engañar por «la fiesta del momento». Fue en la misa de anticipo del Domingo de Ramos, donde el arzobispo de Buenos Aires realizó su primer discurso tras el duro documento del Episcopado que denuncia la despenalización de drogas en las villas de emergencia.
Bergoglio ofreció su misa la noche del sábado en la iglesia San José de Flores, luego de llevarse a cabo una procesión que partió desde distintos puntos de la Ciudad para culminar en ese templo porteño.
Sospechado por la Casa Rosada de ser el jefe oculto de la oposición en la Capital Federal, por sus habituales consejos a Elisa Carrió, Gabriela Michetti y Jorge Telerman, el cardenal encabezó una procesión que salió desde la iglesia de San Cayetano, en Liniers, y de la Plaza Once para unirse en la Plaza de Flores, justo enfrente de donde se llevó a cabo la misa que da comienzo a la Semana Santa y a las Pascuas.
Durante la procesión, sacerdotes, obispos y otras autoridades eclesiásticas bendijeron a la gente que peregrinaba y les regalaron estampitas y un ramo de olivo. Esta manifestación religiosa representa la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, antes de su pasión, muerte y resurrección, y tuvo como lema «Jesús sale a nuestro encuentro por las calles».
Bergoglio pidió que agitaran los ramos de olivo como señal a una «unión por un vínculo de paz», al tiempo que remarcó que «Jesús no se deja engañar por la fiesta del momento porque sabe que es pasajera».
«Le espera la persecución, la calumnia, la difamación, la cárcel, un juicio tramposo, la tortura, la condena de un cobarde que se lava las manos. Le esperaba el camino de la cruz y la muerte»
, agregó el cardenal.
«Él no vino para condenarte, no andes comprando felicidades baratas», precisó Bergoglio, que para finalizar rezó una oración comunitaria, en la que relató pasajes de la homilía y llamó a tener esperanza.
La Comisión Arquidiocesana para la Pastoral en Villas de Emergencia, dependiente del Arzobispado de Buenos Aires, había asegurado que el consumo de drogas en los asentamientos «ya está despenalizado» y advirtió que si la Corte Suprema sigue adelante con ese proyecto esta situación «se propagará a otros sectores de la sociedad».

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