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Bergoglio pidió no tener “una Iglesia temerosa”
«No queremos ser una Iglesia desilusionada, queremos ser la Iglesia convertida», sostuvo el cardenal durante la misa de cierre del Primer Congreso de Doctrina Social de la Iglesia, que se inició el viernes y concluyó ayer en la sede Rosario de la Universidad Católica Argentina (UCA) con la participación del gobernador Hermes Binner y el intendente local, Miguel Lifschitz.
Bergoglio identificó en su homilía al desencanto como la principal «actitud espiritual en que ha venido a desembocar la civilización», y dijo que la categoría clave para enfrentarlo «es la de projimidad». El titular de la CEA enumeró «el encantamiento de la técnica que promete siempre cosas mejores; el encantamiento de una economía que ofrece siempre posibilidades casi ilimitadas -pero a los que están incluidos en el sistema-; el encantamiento de las propuestas religiosas menores, a la medida de cada necesidad, una especie de espiritualidad a la carta».


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