15 de diciembre 2010 - 00:00

Berlusconi salvó con lo justo su Gobierno en una sesión escandalosa

Silvio Berlusconi y un gesto que lo dice todo. Al imponerse en una votación parlamentaria de censura, venció a sus detractores y salvó su Gobierno. Sin embargo, su situación política sigue siendo frágil.
Silvio Berlusconi y un gesto que lo dice todo. Al imponerse en una votación parlamentaria de censura, venció a sus detractores y salvó su Gobierno. Sin embargo, su situación política sigue siendo frágil.
Roma - El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, consiguió ayer superar por sólo tres votos las mociones de censura contra su Gobierno en la Cámara de los Diputados, con lo que quedaron despejadas las incógnitas que mantenían al país en vilo.

Previamente, el jefe de Gobierno de 74 años, había logrado el más previsible apoyo del Senado a su moción de confianza para su gestión por 162 votos a favor, 135 en contra y 11 abstenciones, entre ellas las de su ex aliado durante 16 años, Gianfranco Fini, en una votación en la que estuvieron presentes 309 senadores.

Si bien el resultado en el Senado era predecible porque la coalición gubernamental de centroderecha goza allí de mayoría, en la Cámara de los Diputados la incertidumbre era total dado que el grupo rebelde de los «finianos», escindido en julio del partido Pueblo de la Libertad (PDL), aseguró que votaría a favor de la censura.

En torno a las 13.45 hora local, la Cámara de los Diputados ofrecía los resultados de los votos de las dos mociones de censura contra el Gobierno conservador planteadas por la izquierda y por el grupo Futuro y Libertad (FLI) de Fini, junto a la oposición de centroderecha.

Votos

Las mociones, que se votaron de forma conjunta en la Cámara baja, no prosperaron al obtener 314 votos en contra, 311 a favor y 2 abstenciones, un resultado que fue recibido con grandes aplausos de los diputados de Berlusconi y de su socia, la xenófoba Liga Norte.

En el desenlace a favor del Gobierno tuvieron especial peso los votos contrarios a la censura de tres «finianos» que rompieron la disciplina de partido.

Votaron en contra Maria Grazia Siliquini, quien decidió además regresar al PDL, y Katia Polidori, mientras se abstuvo Silvano Moffa.

Desertores

Otros «desertores» que propiciaron la victoria de Berlusconi fueron Antonio Razzi, «tránsfuga» de Italia de los Valores (IDV) a Nosotros Sur, que forma parte de la mayoría conservadora y que votó en contra de la moción, y Antonio Gaglione, también de Nosotros Sur, quien se abstuvo.

Además, tres diputados, Domenico Scilipoti (que fue del IDV), Massimo Calero (ex miembro del Partido Demócrata), y Bruno Cesario (ex de Alianza para Italia), formaron el llamado Movimiento de Responsabilidad Nacional y también se abstuvieron.

Los votos en contra de las mociones de censura por parte de diputados supuestamente inesperados fueron recibidos con vítores, aplausos y abrazos entre las filas gubernamentales, mientras en las bancadas de la oposición y del FLI los tachaban de «vendidos».

El secretario general del opositor Partido Demócrata (PD), Pierluigi Bersani, comentó: «La noche trajo consejo...», en alusión a la supuesta campaña de captación de votos llevada a cabo por el Ejecutivo de cara a esta moción.

La supuesta compra de votos por parte de Berlusconi está siendo investigada por la Fiscalía de Roma a raíz de una denuncia de IDV.

Una operación a la que se refirió ayer el líder del PD, Massimo DAlema, quien tras la votación declaró que Berlusconi se confirma como un «hacedor de corrupción de la cosa pública», y subrayó que «con tres votos no se gobierna».

En tanto, el jefe de Gobierno afirmó tras asegurar su supervivencia que confía en poder ampliar su mayoría en el Parlamento y subrayó que Italia «no necesita» convocar elecciones anticipadas.

Según dijo, buscará una alianza con los Democristianos de Centro (UDC) y «también con otros grupos en el Parlamento, como los democristianos de izquierda que hoy están en el seno del Partido Demócrata», pero no con FLI «por el comportamiento negativo de sus hombres».

«La actividad del Gobierno seguirá adelante con seguridad, sin demoras y sin dudas», sentenció.

Fini, quien con su ruptura con Berlusconi desató la crisis política, recibió los abucheos de los seguidores de Berlusconi, que pidieron su dimisión como presidente de la Cámara baja y después cantaron el himno de Italia.

Por otro lado, desde la federalista Liga Norte, el ministro de Interior, Roberto Maroni, admitió que la victoria lograda en el Parlamento «no es concluyente» e insistió en la necesidad de ampliar la mayoría, o en caso contrario «será necesario convocar elecciones».

Agencias EFE, ANSA, AFP y Reuters