Con goles de dos de sus cuatro defensores, uno de pelota parada (el de Carlos Izquierdoz) y otro fruto de una extraordinaria maniobra individual dentro del área adversaria (el de Frank Fabra), Boca se impuso por 2-1 ante Rosario Central, en el estadio de Vélez (mientras refaccionan la Bombonera), por la tercera fecha de la Zona B de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol (LPF), y quedó con 7 puntos, a dos del líder Estudiantes de La Plata.
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Boca lo ganó con mucho carácter
El “Xeneize” levantó el ánimo después de que Rossi le atajara un penal a Vecchio en el PT y, tras anotar los goles en el ST y con cambios, mejoró.
El “canalla” fue superior en el primer tiempo, pero no tuvo eficacia para transformar las situaciones claras en goles. Ni siquiera a los 24 de la primera etapa, cuando Agustín Rossi hizo alarde de su especialidad en el arco de Boca y le contuvo un penal a Emiliano Vecchio. Sin juego en el mediocampo y con los tres delanteros muy aislados en el frente de ataque, Sebastián Battaglia metió mano en el complemento e hizo ingresar a Juan Ramírez por un intrascendente Eduardo Salvio. Y enseguida, a los 4, abrió el marcador con un cabezazo al primer palo de Izquierdoz, tras un córner de Villa. Amplió la ventaja casi media hora después, con un golazo de Fabra: enganchó y definió con el empeine después de una pared con el ingresado Molinas. Muy desmejorada en el ST, la visita empujó y logró descontar vía Luca Martínez Dupuy.

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