Se pueden hacer muchos cuestionamientos a la obra y al trabajo de Andrés Calamaro: que sus temas se parecen muchísimo entre sí, que sus habilidades para el canto son de regulares a malas, que sus rimas apuntan muchas veces a lo fácil, que luce a ratos una actitud de estrella de rock de cabotaje que lo deja mal parado. Pero nadie podría dejar de reconocer su talento para relacionarse con el público, una simpatía que lo pone siempre a tiro de cercanía, su enorme capacidad de trabajo que lo ha llevado a construir un cuerpo de canciones muy voluminoso y, por sobre todo, su infinita imaginación para crear temas que llegan a muchos, esos que la industria llama "hits".
Viene de una larga gira de más de 30 conciertos que lo llevó desde México hasta Tierra del Fuego. Y con este show porteño, frente a unas 25.000 personas y en un lugar no habitual para estas cosas, cerró un muy exitoso año de su "Bohemio Tour", con el que está presentando su -también exitoso, claro- nuevo álbum.
La banda que lo respalda en esta tourneé es un reloj de precisión. Con numerosas presentaciones a sus espaldas, ha adquirido ya una solvencia que es sin dudas una marca.
Y en el Hipódromo, hasta se permitieron un instrumental fuera de la lista oficial -"inspirado en Miles Davis", según acotó Andrés- que permitió el lucimiento solista y la presentación formal de cada uno de los músicos, todos muy experimentados en el mundo del pop/rock.
En algo más de dos horas de música y cerca de 30 títulos, Calamaro ofreció buena parte del material de "Bohemio", un disco tan eficaz como casi todo lo suyo, que es una buena síntesis de su historia. Y estuvo, naturalmente, el tema "de corte", "Cuando no estás", que está sonando en todas partes por estos días, que tiene además video con su novia, la bellísima modelo Micaela Breque, muy liviana de ropas y en insinuaciones lésbicas.
Pero como buen creador de hits, fue en sus clásicos donde el concierto -en una noche climáticamente inmejorable, vale decirlo- dejó salir el mayor entusiasmo de la multitud que compró todas las entradas disponibles. La extensa lista incluyó "Mi enfermedad", "Crimenes perfectos", "Tres Marías", "Tuyo siempre", "Loco", "Carnaval de Brasil" -que tuvo un insert en homenaje a Lou Reed-, "Te quiero igual", "El salmón", "Sin documentos", "Flaca" -que pegó a una olvidable interpretación del tango "Volver"-, "Alta suciedad", etc. Fue el mejor con sus mejor inspiradas "A los ojos", "Estadio Azteca" o "Paloma". Y reconfirmó sus diplomas como uno de los mayores exponentes del pop masivo del país que tiene fuertes ramificaciones en el resto de Hispanoamérica.
| R.S. |

