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Bolivia echa a acusado por la AMIA
«El Gobierno de Bolivia ha tomado las previsiones correspondientes a fin de que el señor Ahmad Vahidi abandone de inmediato el territorio boliviano y, de esta manera, mostrar con claridad que Bolivia no desea interferir respecto de procedimientos que pudieran existir en torno a la situación jurídica de dicha persona», comunicó el canciller David Choquehuanca Céspedes por nota a su par argentino, Héctor Timerman.
Choquehuanca Céspedes atribuyó la presencia de Vahidi en Bolivia «al desconocimiento en ciertos niveles de las circunstancias de la invitación cursada» y descartó que tuviera que ver con «un acto de agravio que pudiera afectar el excelente nivel de las relaciones» bilaterales. El canciller boliviano admitió que se trató de «un grave incidente» y de una «lamentable situación».
El propio Timerman alertó al Gobierno boliviano de que Vahidi figura entre los sospechosos en la investigación por el atentado, y que cuenta con pedido de captura internacional.
El canciller mantuvo varias conversaciones con La Paz desde Roma e informó sobre esta crisis a Cristina de Kirchner, cerca de la medianoche de ayer.
Vahidi llegó ayer a Bolivia en visita oficial, lo que fue calificado de «provocación» por las entidades judías argentinas.
Cuando era el jefe de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución Islámica, este funcionario fue -según la investigación del fiscal Alberto Nisman- uno de los organizadores y coautor intelectual del atentado contra la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994, que causó la muerte de 85 personas y heridas al menos a dos centenares más. Al Quds, cabe recordarlo, es el nombre que los musulmanes dan a Jerusalén.
El iraní, de 64 años, es uno de los funcionarios de la teocracia iraní cuya captura internacional pidió el juez Rodolfo Canicoba Corral a Interpol, tras lo cual el organismo policial lo puso en su lista de más buscados.
Esto no impidió que Vahidi fuera a Santa Cruz de la Sierra para inaugurar una denominada «escuela de defensa» de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), organismo inspirado y patrocinado económicamente por el régimen que encabeza Hugo Chávez.
La presencia de Vahidi en la región, y en especial por el motivo declarado de su viaje, vendría a darles motivos a quienes desde las embajadas de Estados Unidos en la región, y también en las entidades judías de la Argentina, Brasil y Venezuela, vienen denunciando la creciente presencia de agentes iraníes en Venezuela, Bolivia y Ecuador, así como en la triple frontera con Paraguay y Brasil. La ruta que cubre la aérea iraní dos veces por semana, Teherán-Damasco-Caracas, abona esta sospecha.
El vínculo entre Teherán y La Paz no es nuevo: Morales y su par iraní Mahmud Ahmadineyad se visitaron mutuamente, con promesas de cooperación comercial pero también militar. Vahidi ayer reafirmó este último punto, al declarar que «estaremos dispuestos a ofrecer todo tipo de cooperación en el campo militar si hay demanda por parte del Gobierno boliviano».
A nivel local, tanto la DAIA como la AMIA repudiaron la presencia en la zona del coautor intelectual del peor atentado terrorista de la historia argentina.

