Un día como el de ayer, en el que ya se ingresó a la zona del «área chica» de febrero -momento de remates finales- trae consigo la imagen de un astronauta suspendido en el espacio exterior: no se alcanza a saber si está yendo hacia arriba, o hacia abajo. Simplemente, flota, a la vista de los observadores. Recorriendo noticias y saldos dejados en las distintas regiones bursátiles, resultó ser una figura bastante aproximada a la del astronauta. Hubo quienes mostraron inestabilidad, pero no mucha. Estuvieron otros que soportaron, aunque de modo precario, mientras que el mercado local -que proviene de un período irregular, por los feriados- aparece como sin poder calzar el tiempo real, actuando con retardos por situaciones pasadas. Caso que se viera el miércoles, donde el Merval aquí se mostró cobrando pagos pendientes mientras, en Nueva York, acciones argentinas estaban de vuelta...
En síntesis, del sedimento de la fecha no es posible establecer qué harán «los astronautas» en el remate de la semana. El Dow se mantuvo en la cornisa, a favor de que el desempleo está inmóvil -jugado de buena noticia-, en toda Europa la palabra «recesión» copó las opiniones y salvo París -neutro- los demás lo acusaron en descenso. Brasil y Chile mostraron negativos de no más del 0,5%, mientras el Merval lo amplió a un 0,7%. Con el plantel «bancario» haciendo de contrapeso, así como Tenaris y Ledesma. Diferencias de 22 papeles en alza, por 29 decayendo, conformaron el saldo final que contó con algo menos de volumen -en $ 44 millones efectivos- suficiente para asegurar liquidez normal. El índice casi perforó el piso flotante de 2.800 puntos, para terminar algo más cómoda en los 2.818 (condicionales). La Bolsa, charada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario