26 de agosto 2015 - 00:00

Borgeana pesquisa de Ospina por mitos románticos y góticos

Borgeana pesquisa de Ospina por mitos románticos y góticos
William Ospina, "El año del verano que nunca llegó (Bs.As., Literatura Randon House, 2015, 299 págs.)

En tiempos en que los humanos van en camino de volverse esos Frankensteins perfeccionados llamados ciborgs, seres armados quirúrgicamente a los que se les remplazan los órganos deteriorados para sumar capacidades y prolongar la vida, especie que pasó de la ciencia ficción a la ciencia real; en tiempos en que los vampiros son popularizados por la televisión, pasando del terror a un romanticismo serial adolescente que los lleva del "Crepúsculo" al "Amanecer", el colombiano William Ospina decidió ir a los orígenes literarios de la criatura del doctor Víctor Frankenstein y de Lord Ruthven, el vampiro, engendro que alcanzaría el estrellato gracias al conde Drácula.

Escribe Ospina que el tema se apoderó de él en Buenos Aires cuando tenía que dictar una conferencia en el Gran Rex, "que leería ante tres mil personas", algo que no pudo hacer debido a una feroz tormenta. No concurrió, como meses atrás no pudo concurrir a un simposio sobre Borges y Kafka invitado por la Fundación Borges, y decidió entretenerse haciendo búsquedas por internet. Así derivó de la feminista Mary Wollstonecraft a Mary Wollstonecraft, que sería conocida como la genial escritora Mary Shelley. Y de ahí a los días en que en la taumatúrgica Villa Diodati, en Ginebra, coincidió el grupo sub 30 compuesto por Lord Byron, la adolescente Mary (que aún no era Shelley), el poeta Shelley, el doctor John William Polidori, el político Mattew Lewis (autor de "El monje", novela gótica contra la hipocresía religiosa), la condesa Potoka y la virginal Claire Calirmont, hermanastra de Mary, que saldría del encuentro llevando en su vientre a Allegra Byron, que nacería en exactos nueve meses. El encuentro de esa camarilla de escritores famosos es una de las más clásicas y transitadas leyendas de la literatura, descartando los cruces eróticos, por el hecho de que, como recuerda Ospina, "en el falso verano de 1816, en tres días oscuros como una sola noche nacieron algunas de las pesadillas más recordadas de todos los tiempos", el "Frankenstein" de Mary Shelley y "El vampiro" de Byron-Polidori.

Ospina
conjetura que la erupción del volcán Tambora de Indonesia, en 1815, que provocó desastres planetarios, podría haber sido "una de las causas eficientes del nacimiento en Occidente de la moderna leyenda del vampiro y la pesadilla del ser viviente hecho con fragmentos de cadáveres", o sea con los ya convencionales trasplantes. El escritor colombiano hace una nueva aplicación del "efecto mariposa". Trasmuta el proverbio chino, base de la Teoría del Caos, "el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo", en algo así como un tsunami en Indonesia puede provocar creaciones geniales en Suiza. Lo que convierte a su obra en un relato fantástico.

Si se toma en cuenta lo sostenido por algunos críticos de que Borges escribía un poema como un cuento y un cuento como un ensayo (algo que sorprendía al autor de "El aleph") "El año del verano que nunca llegó sería una "novela borgeana". Partiendo del breve efecto invernadero provocado por una erupción volcánica a comienzos del siglo XIX, el borgesiano Ospina investiga de modo cursillista y detectivesco lo que rodea, sólo lo que rodea, el surgimiento de unas legendarias ficciones fantásticas, y eso lo impulsa a participar como personaje, entrar en la autoficción, el diario personal. Su libro va saltando por el dato meteorológico, el ensayo literario, el retrato biográfico, la novela histórica, la nota periodística, el lirismo kitsch, la miscelánea erudita y la crónica. El ritmo, los capítulos cortos y la claridad narrativa vuelven entretenida la lectura. Ospina, destacado como poeta, consagrado autor de novelas históricas, Premio Rómulo Gallegos por "El país de la canela", se debe de haber deleitado con sus pesquisas por el mundo romántico y gótico.

Máximo Soto

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