- ámbito
- Edición Impresa
Boudou-Mariotto juntos para espantar rumores de disputa
Reunidos por «Cuto» Moreno, Boudou y Mariotto estuvieron juntos (se sumó Diego Bossio) ayer en Tres Arroyos para respaldar al candidato de FpV Nicolás Ambrosius.
Moreno, que fue número dos de Carlos Zannini en la Secretaría de Legal y Técnica, apoderado del Frente para la Victoria y actualmente diputado (con butaca en el Consejo de la Magistratura), ofició como celestino para el reencuentro público de Amado Boudou y Gabriel Mariotto, la dupla de vices K.
Ocurrió ayer en Tres Arroyos, distrito del que proviene «Cuto» y donde intenta desbarrancar al vecinalista Carlos Sánchez de vínculo fluctuante con el kirchnerismo, que antes de las primarias interpretó que las derrotas de Capital y de Santa Fe derrumbarían a los K y decidió jugar suelto.
Al final, el FpV instaló su candidato: Nicolás Ambrosius, que en las primarias quedó lejos de Sánchez -el resultado fue 42,7 a 26,5- pero que ahora, ante la ola K, confía en revertir el resultado a partir de que Cristina de Kirchner obtuvo el 52% y Daniel Scioli el 49%, en ambos casos con cortes monumentales a favor de Sánchez.
La cruzada de Tres Arroyos sirvió para que Boudou y Mariotto vuelvan a posar juntos, foto que sirvió para apaciguar las versiones de desencuentros entre ambos candidatos a vice, uno nacional y otro bonaerense.
Sonaron murmullos de disputa: por reuniones de uno que incomodaron al otro y por la interna por el club Banfield donde Mariotto quiere jugar contra el candidato del intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, uno de los caciques aliados de Boudou.
Veloces, en las cercanías de ambos vices niegan que haya tensiones entre ellos. Es probable que el énfasis sea distinto en uno y otro campamento. Pero el argumento es el mismo: que sectores ajenos quieren romper ese vínculo para dañar a Cristina de Kirchner. El libreto «del proyecto nacional».
Lo cierto es que Boudou y Mariotto se convirtieron, juntos o separados, en figuras cuyos movimientos son interpretados como extensiones de los deseos de la Casa Rosada. Por eso, cuando el candidato a vice de Scioli objetó la descentralización, se interpretó como un veto cristinista.
En ese frente -respecto del gobernador-, Mariotto también envía señales de calma: cuando lo interrogan sobre la escasa cercanía a su compañero de fórmula, dice que se trata de estrategias de campaña complementadas. Desde su entorno dicen que la relación con Scioli «está bien».
Así y todo, se aproximan tiempos tumultuosos: la convivencia interna en el kirchnerismo bonaerense será una hasta el 23 de octubre y otra a partir de esa fecha. Una vez que esté definida la elección, empezará otra temporada que promete ser convulsionada.
Es decir: más que las actuales o más explícitas que las que se han registrado en los últimos tiempos por matices entre Scioli y su vice, por la colecta de Boudou en la provincia, por las desmentidas rispideces entre el ministro de Economía y el titular del ex COMFER.
Una vieja costumbre, y eterna.
Pablo Ibáñez


Dejá tu comentario