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Branford Marsalis: la lección del maestro
Marsalis: “El problema de todas las músicas es saber cómo produzco el mayor efecto emocional con la menor cantidad de notas”.
Saxofonista nacido en Luisiana en 1960, Brandford es hijo del pianista Ellis Marsalis y hermano mayor de cinco, entre los que se encuentra el también muy famoso trompetista Wynton Marsalis. La particularidad de Branford es que, lejos de centrarse en un género, ha navegado permanentemente en distintas aguas. Los argentinos lo conocieron cuando llegó aquí, hace años, en la recordada gira de Amnesty International, siendo parte de la banda de Sting. Pero así como ha trabajado mucho con el músico inglés, o con Tina Turner, o con Harry Connick Jr., ha hecho centenares de conciertos de jazz y de música clásica, compartido escenarios con grandes figuras de todas las músicas y grabado discos, siempre de alto nivel.
Dialogamos con él poco antes de su llegada.
Periodista: Usted abarca una gran variedad de estilos y músicas. ¿En cuál se siente mejor representado?
Branford Marsalis: En todas.
P.: ¿Definitivamente no hay diferencias entre las músicas?
B.M.: Con todas se plantea el mismo problema: ¿cómo puedo crear un efecto emocional con el sonido? ¿Cómo produzco un mayor efecto emocional con la menor cantidad de notas posibles? En lo clásico es distinto, porque las notas ya están previamente escritas y uno no puede cambiarlas. Eso, en lugar de facilitarlo, lo hace más dificultoso para tocar: sin ese aspecto del efecto emocional, todo está puesto en las notas.
P.: Insisto. ¿No hay ninguna de esas músicas que lo hagan sentir mejor?
B.M.: Donde mejor me siento es en la cama.
P.: En pocos días, usted estará haciendo jazz en el Colón. ¿Cómo vive esa posibilidad? ¿También le gustaría hacer allí música clásica?
B.M.: Por supuesto que me encantaría tocar música clásica allí. Me gusta tocar en teatros con una gran acústica. Esta vez será jazz y no dudo de que tendremos una noche excelente.
P.: ¿Ya sabe cómo será su concierto?
B.M.: Todavía no sabemos la música que tocaremos porque aún no hemos armado la lista. Pero además, no estoy presionado por tener que tocar los temas de un nuevo álbum; será simplemente un concierto en vivo y no una gira promocional. Sí sé que algunos de mis compañeros habituales no podrán viajar por lo que estaré acompañado por músicos jóvenes. Algo que en verdad no veo como un problema sino como lo contrario: creo que es importante permitir el desarrollo de los talentos jóvenes cada vez que uno puede.
P.: ¿Qué lo llevó a aceptar dictar también una "masterclass" en Buenos Aires?
B.M.: Me lo pidieron y me pareció oportuno. Pero por cierto, yo no tengo un sistema regular de enseñanza. Simplemente, contaré algunas cosas y espero que eso que yo pueda enseñarles sea útil para los estudiantes que participen.
P.: Pero usted es maestro habitualmente.
B.M.: Sí. Enseño en una universidad local. Pero este año, mi tiempo se ha reducido porque invierto mucho de ese tiempo preparándome para los conciertos.
P.: ¿Qué lo tiene ocupado por estos días?
B.M.: Estoy intercambiando entre el jazz y la música clásica. Estuve en Japón la semana pasada tocando un nuevo concierto para saxofón de John Adams, con la Metropolitan Orchestra de Tokio. Después, toqué música de Darius Milhaud y John Williams con la Polish Radio Symphony Orchestra en Katowice, en Polonia. De allí, salté para hacer un concierto de solo saxo en Cracovia. Y finalmente, viajé para reunirme con la cantante y pianista Anna Maria Jopek para un proyecto que compartiremos el mes próximo. En unos minutos, apenas termine de contestar sus preguntas, estaré por fin volviendo un poco a casa.
P.: Usted ha estado varias veces en la Argentina. ¿Tiene algo para reflexionar sobre nuestro país y su público?
B.M.: Que es un país con muy buena comida y muy buen vino; y una gran oreja para las melodías. Y claro, tiene un equipo de fútbol particularmente bueno.
P.: Y en lo musical, ¿le interesa nuestra música?
B.: Cuanta más música pueda escuchar, mejor seré, sin dudas. Siempre estoy interesado en las grandes músicas, vengan de donde vinieren.
Entrevista de Ricardo Salton


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