"En lo que concierne a Brasil, hemos aprendido a operar en este medio ambiente. En los últimos dos años y medio hemos introducido algunas políticas que nos han ayudado a garantizar la estabilidad financiera", dijo Tombini en una presentación ante empresarios organizada por el Consejo de las Américas y la Cámara de Comercio brasileño-estadounidense. "Dos años más tarde hay otras cuestiones apremiantes en Brasil, como la inflación. No debemos distraernos con otras cosas", agregó el presidente del Banco Central en el almuerzo organizado en el Harvard Club.
Desde 2010, Brasil ha denunciado una "guerra cambiaria" derivada de las políticas monetarias expansivas que algunos países como Estados Unidos usan como método para enfrentar la crisis, lo que llevó a la valorización del real sobre el dólar.
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Ante esta situación, las autoridades brasileñas decidieron favorecer la depreciación del real y controlar de manera más severa los flujos de capitales, lo que les permitió estabilizar su moneda.
"Hemos hecho nuestros movimientos para enfrentar este medio ambiente de flujos de capitales amplios y volátiles", señaló Tombini. Ahora, otros grandes actores de la economía internacional, como la zona euro, retoman aquellas denuncias de Brasil. Es que a la política de China, acusada de mantener artificialmente bajo el yuan para favorecer sus exportaciones, se han sumado las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal estadounidense y más recientemente del banco central japonés, con la consecuente depreciación del dólar y el yen.
Con el real bajo control, Brasil mira ahora con "mucho cuidado" la evolución de la inflación, que se ha mostrado "resistente en los últimos meses", afirmó Tombini.
Brasil registró en enero una inflación del 0,86%, superior al 0,79% de diciembre y al 0,56% de enero del año pasado, en el mayor registro para este mes desde 2003. Si la presión continúa en los primeros meses de 2013, "hay un número de factores que harán bajar la inflación en la segunda mitad" del año, aseguró el presidente del Banco Central.
Entre esos elementos se encuentran una inflación moderada de los precios de los alimentos gracias a una cosecha de granos que debería ser récord en 2013, un incremento menor del salario básico (9% previsto en lugar del 14% del año pasado) y un real más estable. La inflación de Brasil fue del 5,84% en 2012, por tercer año consecutivo por encima del centro de la meta oficial del 4,5%, aunque dentro del margen de tolerancia del 6,5%.
La moneda brasileña cerró el lunes en 1,968 unidad por dólar, un alza del 0,15% respecto de la cotización del viernes, tras haber registrado una caída del 8,55% el año pasado y del 11,18% en 2011.
| Agencia AFP |


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