24 de agosto 2012 - 00:00

Brasil: exsenador devolverá u$s 234 M que habría robado

Luiz Estevao
Luiz Estevao
Brasilia - En un hecho sin precedentes, que marca un antes y un después en la lucha contra la corrupción, se anunció ayer en Brasil un acuerdo por el que un exsenador acusado de desvío de dinero público reintegrará al Estado la friolera de 234 millones de dólares.

Se trata del exlegislador Luiz Estevao, cuya condena por corrupción en primera instancia data de 2006 y que fue ratificada este año. Según se explicó, llegó a un acuerdo con la Abogacía General para devolver los recursos que, según sostiene la Justicia, desvió de las arcas públicas entre 1994 y 1998.

El caso se refiere a irregularidades en las obras para la construcción de una nueva sede del Tribunal Regional de Trabajo de San Pablo y los valores fueron ajustado según la inflación, intereses y otras variantes hasta llegar a la suma de 468 millones de reales (234 millones de dólares).

Estevao, quien por ese asunto se convirtió en junio de 2000 en el primer legislador destituido desde la constitución del Senado brasileño en 1826, volvió a negar ayer su responsabilidad, pero dijo que aceptó ese acuerdo para terminar con una inhibición bloqueo judicial de sus cuentas que estaba en vigor desde hace cinco años.

«Por increíble que parezca, y aunque siga negando el delito, fue más barato pagar que seguir como estaba», declaró tras la firma del acuerdo el exsenador y empresario, a quien se considera dueño de una de las mayores fortunas del país.

La titular de la Abogacía General, Helia Beterro, afirmó que se trata de «la mayor recuperación de dinero público (desviado hacia corruptelas) que se registró en la historia del país o quizás en el mundo» y que este hecho pone a Brasil «a la cabeza del combate contra la corrupción».

Según datos de la Abogacía General, ese organismo inició a lo largo del año pasado 2.343 demandas judiciales con el objeto de recuperar unos 2.140 millones de reales (1.070 millones de dólares) desviados de las arcas del Estado.

Esos procesos fueron dirigidos contra 664 alcaldes, 429 empleados públicos y 644 empresas, y la gran mayoría aún está en curso en la Justicia.

También el año pasado, mediante acciones similares, el Estado recuperó 329,9 millones de reales (164,5 millones de dólares).

No obstante, esas cifras parecen una nimiedad frente a lo que ese mismo organismo calcula que es la realidad de la corrupción en el país.

Según la propia Abogacía General, de 2003 a 2010 en Brasil se desvió hacia las redes de la corrupción un total de 67.900 millones de reales (33.950 millones de dólares). Ésos son datos oficiales, pero un informe elaborado hace dos años por la influyente Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) presentó un panorama aun peor.

El estudio concluyó que Brasil pierde cada año por la corrupción una media de 55.000 millones de reales (27.500 millones de dólares), que es equivalente al Producto Bruto Interno (PBI) de varios países latinoamericanos.

La decisión de que Estevao reintegre el dinero que, según la Justicia, se apropió en forma indebida, se conoció en momentos en que el Tribunal Supremo juzga a 37 acusados de un escándalo de corruptelas denunciado en 2005, durante el primer mandato del entonces jefe de Estado Luiz Inácio Lula da Silva.

El ya conocido como el «juicio del siglo» se refiere a una supuesta red de financiación ilegal de campañas y sobornos a diputados e incluye entre los acusados a tres exministros del Gobierno que Lula presidió de 2003 a 2007.

Este juicio fue considerado por reconocidos juristas como un paso adelante en la lucha contra la impunidad, un mal brasileño que la propia jefa de Estado, Dilma Rousseff, sucesora y pupila política de Lula, prometió erradicar.

Rousseff ya dio muestras de su intolerancia ante los ilícitos y cualquier sospecha de corrupción y, en 2011, durante su primer año en el poder, destituyó o aceptó la renuncia de siete ministros acusados de diversas irregularidades.

Con todo, sus críticos han señalado que, a la hora de reemplazar a los funcionarios caídos en desgracia, volvió a acudir a los mismos partidos que los habían promovido, por lo cual dudan de su compromiso real en la lucha contra la corrupción.

Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero

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