29 de noviembre 2018 - 00:04

El Reino Unido admite que sufrirá con el "brexit"

Londres - El adiós a la Unión Europea (UE) dejará un Reino Unido más pobre, cualquiera sea el escenario, al menos en los próximos 15 años, aunque puede ser aún peor en caso de falta de acuerdo.

El estudio elaborado por el Tesoro -que el Gobierno conservador divulgó ayer, según lo prometido en los últimos meses en el Parlamento- especula con un menor crecimiento de la economía nacional comprendido entre el 2,5 y el 3,9% en una proyección a 15 años.

Además, prevé una caída entre el 7 y el 9,3% del PBI en cualquier otro escenario más duro, hasta el escenario de una falta de entendimiento, con un impacto negativo sobre todos los sectores de los negocios.

Se necesitaron dos años y medio para llegar, tras el referendo de 2006, a esta coyuntura, pero eso no significa repensar la situación para la premier conservadora, Theresa May, convencida de que el acuerdo de divorcio firmado con los 27 de la UE puede “minimizar” el impacto del gran sacudón sobre la economía del país, permitir respetar la voluntad expresada en las urnas y compensar los costos con las “ventajas políticas” de una operación que anuncia “oportunidades” futuras.

Además, corre el riesgo de debilitarla aún más a dos semanas escasas de la votación que buscará ratificar el pacto en el Parlamento, pero que se presenta complicada frente al rechazo de la oposición y a las señales de división de la mayoría.

El informe del Tesoro -de 82 páginas- indica en cifras el costo del divorcio de acá a 2034-2035: de un mínimo de 60.000 millones de libras esterlinas (poco más de 67.700 millones de euros) a un máximo de 200.000 millones en caso de una falta de acuerdo.

Mientras, el Banco de Inglaterra va más allá pronosticando en la eventualidad de un divorcio “desordenado” -ante el cual el país “no está del todo preparado”, según advirtió su titular, Mark Carney- una recesión inmediata, con una caída del PBI de hasta el 8%, un colapso de la libra esterlina del 25% y una alta inflación.

El propio Tesoro y May -puesta en la mira nuevamente en la Cámara de los Comunes por el líder laborista, Jeremy Corbyn- precisan que no se trata de previsiones sino de elaboraciones. Y explican que, en caso de un vía libre parlamentario al acuerdo que está actualmente sobre la mesa, el Reino Unido no sería dentro de 15 años “más pobre respecto a hoy”, teniendo en cuenta que el PBI seguiría aumentando. Sin embargo, crecería menos respecto al estatus de una permanencia en el seno de la Unión Europea.

Se trata de un precio que, a nivel mínimo, la premier “tory” y el mismo Tesoro dejan entender que vale la pena pagar a fin de respetar el mandato del referéndum de divorcio, preparar el terreno a hipotéticas “oportunidades futuras” y aprovechar lo que son presentadas como “ventajas políticas” estructurales del “brexit”.

May citó como ventajas “el control de las fronteras” y “el fin de la libertad de movimiento” en materia de migración, además de prometer que la integridad territorial del Reino no será modificado, desde Gibraltar a Irlanda del Norte.

Afirmaciones que no dan mucha certeza, a juzgar por los datos difundidos por la cadena BBC, según la cual aumentó a 100 la cifra de diputados que puedan votar en contra del acuerdo, entre conservadores pro “brexit” ultras o anti “brexit” y aliados del partido norirlandés DUP.

A ello se suma la trinchera laborista del brazo derecho de Corbyn, John McDonnell, cuyo voto negativo se da por descontado y abre las puertas al apoyo formal de un nuevo referendo si su partido no logra elecciones anticipadas.

Agencia ANSA

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