15 de abril 2015 - 00:00

Brillantes cuentos de Murakami

Brillantes cuentos de Murakami
Haruki Murakami, "Hombres sin mujeres" (Bs.As., Tusquets, 2015, 267 págs.)

"Hombres sin mujeres"
pareciera ser un título que sirve para reunir obras maestras. En 1927 Ernest Hemingway, a los 28 años, publicó una colección de 14 cuentos con el título "Mens without women", que está entre sus mejores libros, y contiene obras maestras como "Los asesinos", "Colinas como elefantes blancos" y "En otro país" que renovaron el relato corto e instalaron el criterio hemingwayiano para esa forma literaria. Haruki Murakami, 87 años después, le confesó a The New Yorker que el título "Hombres sin mujeres" "hizo presa de mí (por supuesto, también el volumen de cuentos homónimo de Hemingway) y las historias le siguieron. Cada relato surgió de las vibraciones producidas por el título (...) que echó raíces en mi mente, igual que una semilla transportada por el viento que se asienta y crece en un campo".

Mientras los cuentos de ese libro del autor de "El viejo y el mar" hablan de un mundo de hombres duros, violentos, donde las mujeres apenas aparecen al margen, cuando aparecen, los cuentos del autor de "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" trata de hombres memoriosos, sentimentales, melancólicos, que viven por alguna causa aislados, para los que las mujeres son absolutamente centrales. Las historias buscan hacer comprender "la honda sensación de pérdida tras haberse encontrado con la mujer amada, haberse unido a su cuerpo y haberle tenido que decir adiós", retratar el aislamiento, la soledad, lo que significa la ausencia de mujeres emocionalmente. Y en los siete cuentos que reúne evidencia su madurez narrativa con varias obras maestras, que cada lector elegirá según su gusto y placer, según lo que le provoque el descubrir esos mundos cerrados que se abren para mostrarnos cómo "la realidad se aleja a veces se aleja de la realidad", para ofrecer la felicidad del asombro, y disfrutar, acaso, de citas, guiños, frases sentenciosas o paradojales.

En el cuento inicial, "Drive my car" (de clara alusión a los Beatles, como en el siguiente, "Yesterday"), un actor viudo le cuenta a la muchacha que contrató para que le sirva de chofer cómo su mujer lo engañaba y qué hizo cuando supo quién había sido su último amante y la actitud que entonces tuvo. Murakami homenajea a Anton Chejov (el protagonista está haciendo una obra del dramaturgo ruso) haciendo que el personaje lleve a la vida la idea narrativa chejoviana de dejar de lado el final de su drama. Aparece también la impronta moralista que recorrerá la mayoría de las historias, así como la denuncia del carácter romántico del hombre.

En "Yesterday" trata de un par de estudiantes, casuales meseros. Uno que ha hecho una versión de la canción de Paul McCartney, al estilo de las que entre nosotros cantaba Sandro en sus comienzos, que nada tiene que ver con el original, tiene una novia desde la infancia que es "el amor perfecto" de la que duda, y para comprobar le pide a su compañero de trabajo que salga con ella.

"Un órgano independiente" es la historia más Hemingway (o más antihemingway, según se mire). Un donjuanesco cirujano que acumula amantes, con las que no tiene otro compromiso que mantener buenas relaciones. Es sacudido al enfrentarse con un libro sobre el horror del Holocausto que lo lleva a preguntarse sobre qué es ser humano. A la vez, curiosamente, está "convencido de que todas las mujeres nacían con una suerte de órgano independiente especialmente diseñado para mentir". Una circunstancia inesperada le hará saber que aún se puede morir de amor.

"Sherezade" cuenta de un testigo protegido (que podría ser otra cosa) que recibe las contratadas atenciones hogareñas y sexuales, junto a atrapantes de relatos. "Kino", el más murakamiano de los relatos, trata de un hombre que tras una ruptura matrimonial entra en un mundo fantástico y reivindicativo. En "Samsa enamorado" el muchacho de "La metamorfosis" de Franz Kafka despierta de su pesadilla muchos años después (homenaje al "Rip Van Winkle" de Washington Irving) en una ciudad tomada por un ejército (¿los nazis?¿los soviéticos?).

Finalmente, en "Hombres sin mujeres", un escritor es despertado por una llamada que le informa que una mujer que fue su amante ha muerto. Quien lo ha llamado es el marido de esa mujer. Sus imperdibles especulaciones resultan tan conmovedoras cuando se siente "el segundo hombre más solo del mundo" como controversiales al pensar que vuelve a la cama donde está su mujer.

Bellamente escritos, con la claridad de los clásicos y resonancias que remiten a Woody Allen pero sobre todo al Éric Rohmer de los "Seis cuentos morales", este libro de cuentos (al que antecedieron los de "Sauce ciego, mujer dormida" y "Después del terremoto") se instala entre lo mejor del constante candidato al premio Nobel.

M.S.

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