6 de agosto 2012 - 12:44

Buscan aislar a Moyano en Consejo del Salario

Los rivales del camionero, que fijaron nueva sede de CGT, se reunirán este jueves con el ministro Tomada

Hugo Moyano, Carlos Tomada
Hugo Moyano, Carlos Tomada
La disputa entre las dos facciones de la CGT por el control del Consejo del Salario comenzará esta semana. Los rivales de Hugo Moyano se reunirán este jueves con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para definir la integración del cuerpo, clave para la intención del Gobierno de cerrar un nuevo piso salarial moderado y más cerca del 25 por ciento.

Entre ese sector y la cartera laboral analizaban dos opciones: repetir la nómina de miembros del año pasado, en la que los sectores opositores a Moyano son mayoría, o bien que fuese el Consejo Directivo de la central obrera el órgano encargado de presentar el listado. También en ese ámbito los «gordos», «independientes» y exaliados del camionero se imponen. En la primera alternativa el Gobierno dejaría en manos de los sindicalistas la definición de sus diferencias, pero de avanzar en la segunda alternativa la intervención oficial en la interna quedará más de manifiesto.

El encuentro con Tomada, que en principio estaba pautado para el lunes pero el conflicto en el subterráneo obligó a posponer, será una muestra más del favor oficial hacia la oposición a Moyano. Fueron citados el metalúrgico Antonio Caló, por ahora único postulante a encabezar una nueva CGT; los «gordos» Armando Cavalieri (Comercio), Héctor Daer (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza); los «independientes» Gerardo Martínez (albañiles), Andrés Rodríguez (estatales, UPCN) y José Lingeri (Obras Sanitarias), y exaliados de Moyano como Omar Viviani (taxistas), Norberto Di Próspero (personal legislativo) y Jorge Lobais (textiles).

El origen de la reunión fue la recepción que les dedicó Cristina de Kirchner a medio centenar de sindicalistas en la Casa de Gobierno a mediados de julio, y un almuerzo que compartió luego el vicepresidente, Amado Boudou, con Viviani en su sindicato. La oposición en la CGT busca de este modo exhibirse como al frente de las gestiones con el Gobierno, frente al aislamiento de Moyano con funcionarios. También discutirán con Tomada la posibilidad de una universalización de las asignaciones familiares.

El Consejo del Salario está integrado por 16 sindicalistas y otros tantos representantes empresarios. De la nómina gremial, 13 sillas están reservadas para la CGT y las otras, para la CTA. El Gobierno había anticipado que convocaría a los mismos miembros del cuerpo del año pasado, algo que Moyano buscará impugnar con el argumento de que el 12 de julio último fue electa una nueva conducción de la central obrera.

Pero en las últimas conversaciones entre funcionarios y dirigentes surgió otra opción: encargarle el nombramiento de los representantes al Consejo Directivo de la organización, cuyos miembros tienen el mandato prorrogado a instancias de una resolución administrativa de la cartera laboral. En ese caso, la oposición tendrá la oportunidad de mostrar con números una superioridad respecto de Moyano.

Mientras el camionero avisó que en caso de participar pedirá una suba del mínimo de $ 2.300 a $ 3.500 (más del 50%) sus rivales anticiparon que aceptarán un incremento del 25 por ciento, acorde con la intención del Ejecutivo. La semana pasada un nuevo elemento puso más de manifiesto la fractura entre ambos sectores. Los opositores fijaron como dirección de la sede de la CGT Alsina 485, la de la UOM, lugar de reunión habitual de los «gordos» y los «independientes».

Moyano, en tanto, hará mañana un nuevo encuentro de su propio Consejo Directivo. Prometió dar a conocer allí los índices de inflación, pobreza y desocupación medidos por la propia central obrera. En la CGT explicaron que la iniciativa todavía está en su etapa preliminar, por lo que es más factible que el camionero termine por informar sobre datos recogidos en consultoras privadas.

En paralelo, y como informó este diario, una comisión de diez mujeres de la CGT de Moyano comenzaron a recorrer supermercados para acompañar los índices con una progresión semanal de los aumentos de los productos de la canasta básica.

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