3 de mayo 2010 - 00:00

Buscan lograr sanidad en trigo

El manejo integrado de enfermedades de trigo (MIE) reemplazó en las últimas décadas el concepto de control de las patologías para reducirlas a un nivel tolerable dentro de una agricultura sustentable que intenta mantener sano el cultivo.

«Los componentes principales del MIE son el uso de variedades resistentes, la semilla libre de patógenos, la rotación de cultivos, la fertilización balanceada y las aplicaciones de fungicidas teniendo en cuenta umbrales de control», explicó una experta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Pergamino.

Se trata de la ingeniera agrónoma Lucrecia Couretot, quien en el marco del Proyecto Regional Agrícola del INTA presentó un informe con la finalidad de brindar a productores y asesores una guía orientativa del comportamiento sanitario de las variedades de trigo.

Este aporte puede ser empleado en el momento de plantear la siembra, del posterior monitoreo y de definir estrategias de control de las principales enfermedades foliares.

La campaña 2009/10 se caracterizó por presentar abundantes precipitaciones y las heladas de los meses de setiembre y octubre superaron a las medias históricas con influencia sobre el número de macollos (tallos que se originan en la axila de una hoja), principalmente.

«El monitoreo del cultivo a partir de encañazón es un elemento de importancia para realizar un diagnóstico oportuno y para la toma de decisiones de aplicaciones de fungicidas», explicó la experta.

Los estudios se realizaron en zonas agrícolas del norte bonaerense. En estos sitios, los numerosos días con heladas durante los meses de setiembre causaron heridas en los tejidos foliares y sirvieron como punto de entrada para las infecciones de bacterias.

Los síntomas de tizón bacteriano se ubicaron y fueron mayores en las hojas más expuestas a las heladas.

La intensidad de mancha borrosa causada por Bipolaris sorokiniana fue menor que en la campaña 2008/09 y, entre otros factores, podría estar asociada a las menores temperaturas medias registradas durante el ciclo 2009/10.

En lo que respecta a patógenos de suelo, se incrementó en las últimas dos campañas la detección y presencia de podredumbre de raíces causadas por Fusarium spp y Rhizoctonia solani. Ambos patógenos causan menor desarrollo, marchites y/o amarillamiento de plántulas y muerte de macollos. Los niveles de fusariosis de la espiga fueron, en general, bajos.

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