24 de septiembre 2009 - 01:42

Cada vez más aislados, golpistas hondureños refuerzan la represión

Manuel Zelaya maximizó ayer el contacto con los medios, mientras Tegucigalpa sigue paralizada.
Manuel Zelaya maximizó ayer el contacto con los medios, mientras Tegucigalpa sigue paralizada.
Tegucigalpa - La muerte de al menos un seguidor del mandatario hondureño depuesto, Manuel Zelaya, y la prolongación por tiempo indeterminado del toque de queda marcaron un aislamiento cada vez más pronunciado de los golpistas, que mantienen bajo un inédito asedio la Embajada de Brasil. La comunidad internacional intensificó una presión unánime, pero el régimen de Roberto Micheletti insiste en excluir el retorno de Zelaya al poder de cualquier negociación.

Por la mañana, miles de seguidores de Zelaya fueron dispersados por la Policía y fuerzas militares con gases lacrimógenos cuando intentaban llegar a la sede diplomática brasileña, donde Zelaya se refugió el lunes luego de casi tres meses en el exilio forzado.

Un zelayista de 65 años murió baleado el martes por la noche en el barrio pobre Flor del Campo, de Tegucigalpa, cuando la Policía reprimió una manifestación, convirtiéndose en la primera víctima fatal desde el regreso del mandatario destituido a Tegucigalpa.

Sin embargo, podría haber más muertes. El propio Zelaya dijo tener información de que al menos diez personas fueron «asesinadas». Ese extremo fue calificado como «falso» por la Policía.

En tanto, los heridos son al menos 26, indicó la fiscal de derechos humanos del Ministerio Público, Suyapa Vásquez. Ocho de las víctimas fueron heridas de bala, entre ellas un niño en grave estado.

En este contexto, los golpistas decidieron anoche, «debido a los acontecimientos que

están ocurriendo en el país», extender el toque de queda «en todo el territorio nacional». «Oportunamente se informará acerca de la hora en que concluye», indicó un comuni-cado. Desde el lunes, el régimen no permite que se produzca ninguna reunión de más de 20 personas.

Calles bloqueadas

La representación diplomática brasileña permaneció sitiada por segundo día consecutivo, con soldados bloqueando calles de alrededores y condiciones deplorables para más de 150 personas que se refugiaron en la delegación junto a Zelaya, en la que los servicios están parcialmente interrumpidos. Zelaya denunció además que el régimen de facto contrató a «mercenarios israelíes» que instalaron artefactos que emiten sonidos en alta frecuencia para impedir el descanso.

Aunque el presidente constitucional dijo que contactó a personalidades para que sirvan de puente con los golpistas, consideró «inadmisible» una negociación que no incluya su restitución en el cargo.

«He propuesto un diálogo abierto -dijo Zelaya-. Si la soberanía popular se pretende suplantar como lo han planteado los golpistas, con una tercería, no es aceptable», enfatizó.

De su lado, Micheletti reconoció que su país se encuentra aislado, pero se enorgulleció de que el régimen ha podido subsistir tres meses en condiciones similares, y vaticinó que lo seguirá haciendo. El régimen llegó a sugerir que un tercer hombre pudiera hacer cargo del Ejecutivo, hipótesis rechazada por Zelaya cuando aludió a «tercerías».

La presión internacional abarca distintos frentes. A los discursos de varios presidentes ante la Asamblea General de Naciones Unidas (ver aparte), se sumaron declaraciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la ONU.

La CIDH «ha decidido solicitar la realización de una visita a Honduras en forma urgente, con el objetivo de verificar a la brevedad la vigencia de los derechos humanos», señaló una carta del organismo adscripto a la Organización de Estados Americanos (OEA) y dirigida a los presidentes del Congreso Nacional y la Corte Suprema hondureños. Asimismo, el organismo interamericano solicitó información sobre las «circunstancias, motivación y extensión del toque de queda» decretado por el Gobierno de facto. También reclamó por las personas «presuntamente detenidas», los «cortes de energía y la puesta fuera del aire de la radio Globo y el canal 36» críticos del régimen.

En tanto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, evaluó que las condiciones para organizar elecciones en Honduras, previstas para el 29 de noviembre, no están reunidas.

Ban «no cree que existan las condiciones para organizar elecciones creíbles que impulsen la paz y la estabilidad», dijo la ONU en un comunicado. «El secretario general ha decidido suspender la asistencia técnica actualmente brindada por la Organización al Tribunal Supremo Electoral de Honduras», agregó.

Agencias ANSA, Reuters, AFP, EFE y DPA

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