2 de abril 2009 - 00:00

Cae más productividad de cosecha gruesa

El centro-norte de Santa Fe muestra los más bajos rindes de maíz. En girasol, el centro-este de Entre Ríos sufre el peor panorama.
El centro-norte de Santa Fe muestra los más bajos rindes de maíz. En girasol, el centro-este de Entre Ríos sufre el peor panorama.
 La trilla del maíz de este ciclo se ubica en un 34,2% de la siembra nacional, mientras las estimaciones privadas ratifican que el volumen final de la cosecha anual alcanzará 13,5 millones de toneladas, una caída del 40% frente a los 22,5 millones de toneladas que se colectaron durante la campaña 2007/08.
Si bien la cosecha avanzó en la última semana, el estado de los plantíos muestra un grado de deterioro que seguirá incidiendo en la productividad final de esta cosecha, informó ayer la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Los cultivos localizados en el cinturón maicero núcleo no escaparon del estrés hídrico que soportó la mayor parte del hectareaje cubierto en la campaña 2008/2009 que, en numerosas regiones, determinó que la siembra no se destine a trilla, sino a forraje, debido a la magra calidad que mostraban los granos.
El volumen de maíz acumulado a la fecha es de 4.450.000 toneladas, con un rinde medio de 5,93 toneladas por hectárea, que podría elevarse levemente hacia el final de la zafra.
De todos modos, la proyección de la productividad media nacional, en virtud de los resultados actuales y de las áreas abandonadas a la cosecha, no superaría las 6,2/6,3 toneladas por hectárea, con lo cual la producción del cereal sería menor que la inicialmente calculada en 300 mil toneladas ubicándose tentativamente en 13,5 millones de toneladas (el cálculo anterior fue de 13,8 millones).
El reporte difundido por la entidad cerealera revela que los promedios de trilla caerían alrededor del 30%, frente a los obtenidos durante la campaña previa, ya que los menores aportes de humedad están provocando algo de vuelco de plantas debido al debilitamiento de los tallos.
En el centro-norte de Santa Fe, la trilla de los maíces tempranos culminó con rindes que no superaron los 1.500 kilos por hectárea, en tanto que el remanente implantado corresponde a plantíos sembrados durante la primera semana de febrero, que no reciben humedad desde hace 30 días y, como consecuencia, se empeoró su condición.
Menor potencial
En el centro de Buenos Aires, la disminución de potencial con respecto al año pasado es notoria y está en el orden del 40%-50%, encontrando rindes que no superan los 5.000 kilos por hectárea, y en su mayoría rondan los 3.000 y 4.000 kilos por hectárea.
Las pérdidas de área, al igual que en soja, son importantes, en tanto que la condición del cultivo que tiene escaso margen de recuperación comienza a tornarse crítica.
Por otra parte, la cosecha del girasol de esta campaña, cuando se trilló un 94,5% de la superficie sembrada a nivel nacional, proyecta un volumen final de recolección del orden de los 3 millones de toneladas, mostrando la merma de 1,6 millón de toneladas, frente a la del ciclo agrícola anterior.
La recolección acumula hasta el momento un volumen de semilla de 2,92 millones de toneladas, a partir de un rendimiento logrado a la fecha de 1,54 tonelada por hectárea, guarismo inferior en un 10% respecto del obtenido en la campaña precedente.
La cosecha de la escasa superficie residual, mayoritariamente localizada en el sudeste de Buenos Aires, podría recortar levemente el rendimiento actual ubicando el tamaño final de la cosecha en los 3 millones de toneladas.
En el centro-este de Entre Ríos, las tareas de recolección finalizaron con una merma en el rendimiento promedio, respecto de la campaña 2007/08, de 700 kilos por hectárea y se estima alcanzar una media de 1.100 kilos por hectárea.
En el núcleo sur y norte, en tanto, la cosecha finalizó con buenos rindes y, a pesar de la escasa superficie cubierta con la oleaginosa, los números marcan una buena respuesta del cultivo respecto de la sequía, unos 2.100-2.000 kilos por hectárea en promedio.

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