Para 2011 se estima un cierre fiscal con déficit primario consolidado Nación y provincias cercano a los $ 6.000 millones (0,3% del PBI), explicado fundamentalmente por los desequilibrios provinciales. A partir de esta situación, se puede proyectar un resultado para 2012, bajo el supuesto de determinadas trayectorias en los ingresos y erogaciones de ambos niveles de Gobierno.
De cara al año próximo, se asume que los ingresos en ambos órdenes de Gobierno podrían crecer cerca de un 25%, mientras que por el lado de las erogaciones, viendo el comportamiento pasado que ha tenido este ítem en comparación con el de los ingresos, se supone que podrían aumentar un 28% (unos tres puntos porcentuales más que la trayectoria de los recursos). Cabe destacar que en este escenario de crecimiento del gasto se está considerando que la política de reducción/eliminación de subsidios consiste en una reasignación de los recursos entre diferentes rubros, pero no implica una verdadera reducción de las erogaciones del Gobierno nacional.
Con estos supuestos de trayectoria de ingresos y gastos, se tiene que el resultado consolidado para 2012 podría llegar a alcanzar un déficit primario de unos $ 28.000 millones (1,14% del PBI), siendo éste el valor más negativo de los últimos diez años. Claramente, esta situación evidenciaría un alivio en caso en que la quita de los subsidios vaya a reducir el gasto nacional.
Ahora bien, además del anterior resultado deficitario, es preciso considerar que el sector público debe afrontar también el pago de intereses y capital de la deuda pública, fundamentalmente y en mayor cuantía el Gobierno nacional, algo lógico.
Para el Gobierno nacional vencen durante 2012 prácticamente $ 91.000 millones por amortizaciones e intereses de la deuda pública. Para el caso provincial, se estima que los servicios de deuda, netos de los vencimientos con el Gobierno nacional, podrían estar cercanos a los $ 7.000 millones.
El Gobierno nacional tiene variadas alternativas de financiamiento, tales como las reservas y los adelantos transitorios del BCRA, la refinanciación y colocación de nueva deuda en organismos estatales, los préstamos de organismos internacionales, principalmente. Teniendo en cuenta los montos por estos instrumentos que se prevén utilizar en el proyecto de Presupuesto nacional, se asume que se podría conseguir financiamiento por unos $ 68.000 millones. A su vez, se supone que las Provincias podrían conseguir fondos, extra de los nacionales con esta finalidad, por unos $ 10.000 millones.
De este modo, quedaría un bache financiero consolidado a cubrir, del orden los $ 20.000 millones.
Necesidades de financiamiento consolidadas: ¿cómo cubrirlas?
En consecuencia, agrupando el déficit primario con las necesidades que surgen de la deuda pública, queda una brecha financiera consolidada a cubrir durante 2012 cercana a los $ 48.000 millones, aproximadamente un 2% del PBI.
¿Cómo hacer frente a estas necesidades? Las alternativas que aparecen son:
En un contexto internacional de alta volatilidad financiera, que seguramente repercutirá en el nivel de actividad económica, es entendible que el Gobierno nacional opte por una política contracíclica y en consecuencia aumente el déficit fiscal. El punto central está en el grado de sostenibilidad de los instrumentos utilizados para financiar el bache, caso reservas y emisión monetaria. Pero ése seguramente no será un problema para 2012, período en el cual no se avizora un descontrol macroeconómico a partir del deterioro fiscal, que se viene agudizando en los últimos años.
(*) Presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF)



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