15 de octubre 2014 - 00:00

Caló y los industriales, en contra de la unidad

La trajinada reunificación de la CGT ya encontró sus primeros obstáculos de peso. Se trata de los sindicatos industriales, con el metalúrgico Antonio Caló a la cabeza, que avisaron que pondrán condiciones y reparos a la eventual fusión de la central oficialista con las opositoras de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. Son gremios en su gran mayoría alineados por completo con el Gobierno y que temen eventuales represalias en momentos de retracción económica.

"Las conversaciones fueron en un grupo reducido. Nadie nos convocó a nosotros. Todos queremos la unidad, pero debería llegar recién después de las PASO (las primarias antes de las elecciones generales) para no hacer papelones. Hoy, cada dirigente tiene un candidato distinto y así no hay chances de unificar nada", le dijo a este diario Jorge Lobais, secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT) y quien ejerció de portavoz de la postura de los gremios industriales.

Lobais se refirió así a los encuentros que mantuvieron Moyano y varios de sus colaboradores con referentes de la CGT oficialista como José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), y de los que dio cuenta este diario. Los avances en esas conversaciones, que darán como fruto un documento conjunto y la chance real de la unidad "hacia abril o mayo del año que viene", como avisó Martínez, generaron resquemores en los sectores no involucrados de la central más cercana al Gobierno.

Entre los marginados de las reuniones estuvieron Caló y otros referentes de peso del sindicalismo de fábrica, como Ricardo Pignanelli (mecánicos, SMATA). Ambos integran, además de la CGT, la Confederación de Sindicatos Industriales (CSIRA), fundada bajo el auspicio del Gobierno y que cuenta con otros gremios como la AOT y los del vestido, mineros, metalmecánicos, petroleros y del rubro farmacéutico, entre otros.

Varios de esos sindicatos, como la propia UOM y el SMATA, figuran entre los más golpeados por el bajón económico de este año, que generó picos de suspensiones de personal -y en algunos casos, despidos- en sectores como el automotor y la siderurgia.

Sólo el auxilio del Ejecutivo a las empresas del rubro mediante subsidios y planes especiales evitó una pérdida mayor de puestos de trabajo, coinciden los jefes de esas organizaciones para justificar su alineamiento todavía automático con Cristina de Kirchner. Y, en esa línea, también argumentan en contra de anticipar la unificación de la CGT, por entender que sus principales auspiciantes pretenden condicionar al Gobierno.

Pero los gremios industriales no son los únicos en mirar con desconfianza las señales de unidad. También recelan los alineados con el taxista Omar Viviani, que integran el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), en su mayoría provenientes de la antigua estructura que formateó a Moyano en los años 90, el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA).

Junto a Viviani, otros dirigentes insisten de momento en atar su suerte a la de Cristina de Kirchner y al Frente para la Victoria, como Víctor Santa María (encargados de edificios), Horacio Ghilini (docentes privados), Norberto Di Próspero (personal legislativo), Osvaldo Iadarola (telefónicos) y Marcos Castro (capitanes de ultramar), entre otros. Muchos de esos sindicalistas, parte del denominado "Núcleo" del MTA, sostuvieron a Moyano hasta 2011 y sólo saltaron a los brazos de sus opositores, referenciados en Viviani, una vez que el Gobierno rompió con el camionero tras las elecciones de ese año.

Uno de ellos, más pesimista que Lobais, le dijo a este diario que hasta después de las elecciones cualquier unidad será ilusoria por estar involucrada la política partidaria en la interna sindical.

Capítulo aparte merecerán en un esquema de unidad los "gordos", hoy reducidos a Armando Cavalieri (Comercio) y Carlos West Ocampo (Sanidad), tras la muerte de Oscar Lescano (Luz y Fuerza). Aunque históricamente detestaron a Moyano y en el caso de West Ocampo ya cerró un acuerdo político con Sergio Massa, se prevé que podrán incorporarse a una CGT unida una vez avanzado el escenario electoral, bajo sus propias condiciones.

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