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Calor afectó también ganadería en Uruguay
José Mujica
Wilson Cabrera, vicepresidente de Conaprole, informó que las remisiones bajaron un 15% en 15 días, 4,2 millones de litros diarios a 3,6 millones, por las elevadas temperaturas registradas hasta fines de 2013.
"Después se pasó a una etapa de lluvias muy buena que permitió que los vacunos lograran una buena recuperación, pero sobre fines de año la revisación con ecógrafo de las vacas permitió observar que los ganados paridos en porcentaje importante no alcanzaron a recuperarse", reveló a El Observador, Santiago Bordaberry, veterinario que atiende establecimientos en centro sur y otros puntos del país presidido por José Mujica. Agregó que ese dato abre un signo de interrogación muy importante: cómo serán los diagnósticos de gestación para esta nueva zafra de entore, donde se está contando con poca ayuda para que las vacas queden preñadas, con una ola de calor importante que ha secado los campos y está afectando mucho la función reproductiva de los animales.
Bordaberry subrayó que la situación se agrava por el nivel de estrés que sufren las vacas, lo que no les permite entrar en celo. "Si bien es cierto que todavía no hay sequía, es claro que se está registrando un deterioro importante en la calidad de las pasturas", aseguró Bordaberry.
Por otra parte, no se han consignado hasta el momento problemas de aguadas, lo cual es importante si se considera que un vacuno adulto de más de 400 kilos consume entre 80 y 120 litros de agua por día. En el caso de la lechería, el consumo de agua de las vacas es mayor aún y puede llegar a 150 litros por día en vacas de alta producción, dijo a su vez el vicepresidente de Prolesa, Carlos Torterolo.
El productor y veterinario sostuvo además que en la baja de remisiones lecheras "coincide también que muchos productores anticiparon el secado de vacas (se retira de la función de ordeñe en los tambos), con vistas a las pariciones de otoño. Es un manejo del rodeo que se hace como forma de amortiguar la falta de comida en el campo". La actividad lechera se ve afectada no sólo por la disponibilidad de pasto, sino también por la conducta del propio animal, lo que provoca una baja importante en la producción de leche que en algunos tambos llega a más de un 20% en relación con los picos de producción. Puede haber establecimientos que se encuentren en situación más crítica por falta de pasturas o de agua suficiente.


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