Cambridge aprobó plan antilavado argentino

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Julio Alak presentó ayer en la Universidad de Cambridge el plan del país para ir tras los lavadores de dinero. Habló sobre la legislación argentina y cosechó elogios de funcionarios británicos encumbrados (uno de ellos por la propia reina). Mientras tanto, el Gobierno afinaba el plan de seducción para lograr el objetivo más inminente en la materia: lograr que enviados del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) arriben a Buenos Aires y decidan excluir a la Argentina de la lista de países «bajo seguimiento intensivo».

El ministro de Justicia repitió el libreto que había exhibido durante la última cumbre del GAFI en Roma. Expuso sobre los cambios en la legislación penal argentina para combatir delitos financieros, y, en especial, el lavado de dinero. Mencionó que en todo momento contó con el apoyo de Cristina de Kirchner y dejó en el aire una reflexión: «El valor distintivo del caso argentino es que los avances los hemos hecho en forma soberana, inspirados en nuestra propia normativa». Entre los asistentes (abogados y funcionarios de más de 100 países) el comentario se entendió como una diferenciación de otros casos que se plegaron a recetas provenientes de distintos organismos multilaterales.

En tanto, académicos y funcionarios británicos se mostraron satisfechos con las palabras de Alak. Hubo dos que lo escucharon con atención y que actualmente son estrellas en el firmamento de la Justicia londinense. Se trata del procurador general Dominic Grave y del Lord Mayor David Wotton. El primero se ha transformado en una celebridad a raíz de la crisis financiera de 2008, cuando comenzó a instruir causas contra grandes empresas por presuntos delitos económicos. El segundo es el representante del sistema financiero de Londres ante el mundo y cuenta con agregado especial: si bien su definición es política, su nombramien-

to es potestad de la corona inglesa que lo coloca al mismo nivel que el primer ministro.

Los buenos comentarios sobre las reformas argentinas siguieron en el cóctel que tuvo lugar ayer por la noche en el Jesús Collegue de Cambridge. Allí el escenario fue dominado por algunos de los profesores de Derecho Penal Económico más importantes de Europa y Estados Unidos. En medio de reflexiones de toque intelectual apareció un argumento favorable para la Argentina: en ninguno de los países que se han adaptado a las regulaciones antilavado ha sido fácil obtener resultados procesales en el corto plazo. Aunque al mismo tiempo anotaron que con cambios legislativos no es suficiente y se requieren modificaciones en las estructuras jurídicas.

La llegada de Alak a Cambridge había comenzado a gestarse meses atrás cuando el exvicepresidente del Banco Central, Zenon Biagosh, lo puso en contacto con Barry Rider, directivo de la universidad encargado de la organización del Simposio que ya tiene 30 años. En esa ocasión Rider se interiorizó sobre el caso argentino y luego definió invitar al ministro que viajó a Londres acompañado por el subsecretario de Política Criminal, Juan Martín Mena.

Para el Gobierno esta intervención fue una oportunidad para tomar impulso en cuanto a las gestiones ante el GAFI para que el organismo retire al país de la lista de naciones bajo seguimiento intensivo. La permanencia se debe, básicamente, a la falta de avances judiciales contra lavadores. Ahora las gestiones apuntan a la reunión de fin de año del organismo con sede en París donde el oficialismo espera lograr una visita al país como último paso antes de salir de la incómoda lista.

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