2 de septiembre 2014 - 00:00

Cameron aplica ley de emergencia por miedo a retorno de terroristas

El primer ministro británico, David Cameron, presentó ayer en el Parlamento una serie de severas medidas antiterroristas. Se impondrán amplios controles ante el posible regreso de cientos de británicos que combaten en Irak y en Siria. Se les podrá retirar el pasaporte y se exigirá información a las aerolíneas en las que viajen.
El primer ministro británico, David Cameron, presentó ayer en el Parlamento una serie de severas medidas antiterroristas. Se impondrán amplios controles ante el posible regreso de cientos de británicos que combaten en Irak y en Siria. Se les podrá retirar el pasaporte y se exigirá información a las aerolíneas en las que viajen.
 Londres - El primer ministro británico, David Cameron, anunció ayer un endurecimiento de la política antiterrorista para combatir la creciente radicalización de musulmanes británicos, incluyendo poderes temporales para que las autoridades incauten pasaportes de sospechosos y se impida que yihadistas regresen al Reino Unido tras haber combatido en Siria e Irak junto a milicianos del Estado Islámico (EI).

En una ponencia en la Cámara de los Comunes, la primera después del receso de verano boreal, Cameron dijo que es "aborrecible" que ciudadanos británicos "declaren su lealtad" a grupos como el EI, desprendido de Al Qaeda.

"Respetar los valores británicos no es optativo. Es un deber para todos aquellos que viven en estas islas, así que defenderemos nuestros valores, acabaremos derrotando a este extremismo y garantizaremos nuestro modo de vida a las generaciones venideras", sentenció el premier.

"A todos nos impactó y disgustó la barbarie que vimos en Irak. La extensión de las matanzas de musulmanes a manos de otros musulmanes, la despiadada persecución de minorías religiosas, la esclavización y violación de mujeres y, por supuesto, la decapitación del periodista James Foley con la voz en aquella filmación de quien parecía un terrorista británico", añadió.

Como parte del severo programa antiterrorista dado a conocer ayer, el Gobierno confirmó que dará poderes temporales a la Policía para que incaute pasaportes de sospechosos de terrorismo y detenga a personas que planean viajar a Siria e Irak para combatir junto al EI.

También informó que se reforzarán los poderes para monitorear a los sospechosos en el Reino Unido y se obligará a las compañías aéreas a dar información sobre pasajeros sospechosos de actividades de terrorismo como requisito para hacer aterrizar sus aviones en suelo británico.

Como parte del paquete de medidas antiterroristas, el Gobierno podría quitarles el pasaporte y eventualmente la nacionalidad británica a aquellas personas que sean leales al EI.

Cameron realizó su anuncio tres días después de que elevara el nivel de alerta terrorista en el país de "sustancial" a "severa", que implica que un atentado en el país es "altamente probable".

Durante su ponencia ante los parlamentarios, el primer ministro conservador habló sobre la situación de violencia en Medio Oriente y las implicaciones que eso tiene para los servicios de seguridad británicos "debido al riesgo de que ciudadanos del país viajen a Irak y a Siria para combatir con el EI, y luego traten de regresar para lanzar atentados".

Previo a su anuncio, la oficina de Downing Street salió a negar que los conservadores y los liberal-demócratas, estos últimos socios minoritarios del Gobierno de coalición, estén divididos acerca de las medidas, que serán debatidas en detalle durante la semana. Sin embargo, políticos afines al ejecutivo como el liberal Menzies Campbell, miembro del Comité parlamentario de seguridad e inteligencia, dudó sobre la legalidad de retirar el pasaporte a sospechosos. "Convertir a un ciudadano en apátrida" retirándole el pasaporte "es ilegal según la ley internacional", dijo.

Por su parte, la oposición laborista pidió a Cameron que reintroduzca las polémicas "órdenes de control", que habían sido impuestas en 2005 bajo la administración de Tony Blair para hacer frente entonces a la amenaza del terrorismo y que fueron limitadas en 2011. Bajo esas órdenes, la Policía puede detener por tiempo indeterminado y sin autorización judicial previa a personas sospechadas de terrorismo, como también monitorear su paradero, aplicarles toque de queda y evitar que viajen al extranjero.

El Gobierno y los servicios de seguridad calculan que unos 500 musulmanes británicos viajaron a Siria e Irak para combatir junto a los extremistas del EI, aunque grupos independientes sostienen que la cifra total podría superar los 1.500.

El problema se extiende a otros países europeos: se estima que combaten junto a los terroristas unos 700 franceses, 400 alemanes y cientos de otras nacionalidades, sobre todo españoles.

En tanto, el Consejo Musulmán de Gran Bretaña (MCB), advirtió que los planes oficiales pueden resultar contraproducentes y empujar a jóvenes marginados al extremismo.

"Parte del problema es que se la pasan hablando de leyes, acoso y monitoreo, de quitarles los pasaportes a este gente. Esto es lo que está empujando a los jóvenes a la radicalización", subrayó Harun Khan, subsecretario del MCB.

Agencias ANSA, AFP, EFE,

Reuters y DPA

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