Reino Unido jamás se convertirá en un "paraíso seguro" para los inmigrantes, precisó Cameron, en un mensaje muy duro que llegó a Europa proveniente desde Asia, donde se encontraba de viaje de negocios. "Hay un enjambre de personas llegando por el Mediterráneo, que busca una vida mejor, que quiere llegar al Reino Unido, porque el Reino Unido tiene empleos, una economía pujante, es un lugar increíble para vivir", dijo desde la televisión .
Unas 3.000 personas de países como Siria y Eritrea acampan en el puerto francés de Calais con la esperanza de dar el salto al Reino Unido, colgándose en trenes o colándose en camiones.
La líder interina de la oposición laborista, Harriet Harman, le recordó a Cameron "que está hablando de gente, no de insectos", mientras que Nigel Farage, líder del Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP, antieuropeo), dijo que "nunca usaría un lenguaje similar".
Downing Street salió inmediatamente al cruce del que podía convertirse en un traspié delicado al precisar que se trató de una frase sin ánimo de ofensa. Pero en el fondo, este resbalón interpreta a la perfección lo que millones de británicos piensan sobre el tema inmigración: o por lo menos esto es lo que emerge en base a los alarmantes y belicosos títulos de gran parte de la prensa local.
Lo que está ocurriendo en la ciudad de "partida" del eurotúnel es descripto por muchos diarios como "La batalla de Calais", mientras que algunos medios piden incluso al Gobierno que ordene "el despliegue del Ejército". Francia está por otra parte acusada por los mismos medios de tener una política "impotente" y de haber permitido la "anarquía", mientras que otros critican a la Unión Europea.
El Daily Telegraph se refirió incluso a los temibles Gurka de Nepal -la milicia de mercenarios que ayudó al Ejército británico durante la guerra de Malvinas- para "detener la inmigración" en la frontera. Por otra parte, el Financial Times recordó que el Reino Unido está perdiendo unos 250 millones de libras esterlinas por día a raíz de los retrasos, o cancelaciones que está sufriendo el turismo y el tráfico de mercaderías.
Peter Sutherland, representante de la ONU para la inmigración internacional, declaró a la BBC que nada justifica un debate que tiene tonos de histerismo, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de inmigrantes que viven "en terribles condiciones".
Ante la escalada, el ministro francés del Interior Bernard Cazeneuve, envió a Calais otros 120 hombres, entre policías y gendarmes. Se trata de una respuesta del Gobierno François Hollande a las presiones de Londres, que dio por otra parte vía libre a nuevos fondos para infraestructuras "antiinmigrantes" de contención como barreras. Todas medidas que no desalientan a las miles de personas desesperadas que buscan un lugar para vivir. Ya murieron diez extranjeros.
| Agencias ANSA, EFE, AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |


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