23 de mayo 2013 - 00:00

“Camila”: mucho más que transformismo

En el documental de Norma Fernández “Camila, desde el alma”, Camila Sosa Villada exhibe su capacidad histriónica y habla de su vida, los suyos, la gente en general, y el dolor. El dolor del travesti, en particular.
En el documental de Norma Fernández “Camila, desde el alma”, Camila Sosa Villada exhibe su capacidad histriónica y habla de su vida, los suyos, la gente en general, y el dolor. El dolor del travesti, en particular.
"Camila, desde el alma" (Arg., 2011, habl. en esp.). Guión y dir.: N. Fernández. Documental.

Se llama Camila Sosa Villada. Aparece tocando "Desde el alma", ese vals precioso de Rosita Melo que pregunta "Alma, si tanto te han herido,/ ¿por qué te niegas al olvido?/ ¿Por qué prefieres/ llorar lo que has perdido,/ buscar lo que has querido,/ llamar lo que murió?". Lo toca con el acordeón sobre las piernas abiertas, en una pose que no se diría muy femenina. Luego si, luce más delicada. Y habla de su vida, los suyos, la gente en general, y el dolor. El dolor del travesti, en particular.

Fragmentos de su unipersonal "Carnes tolendas" con textos de "La casa de Bernarda Alba", "Yerma", "La casada infiel", entre otros, muestran su capacidad histriónica e iluminan sus conflictos de soledad, los recuerdos de adolescencia en pueblo chico, sus reflexiones sobre la aceptación del propio cuerpo, la aceptación de los demás, la definición de su naturaleza: "Travesti en francés significa caricatura".

En el escenario, la vieja imperativa que pintó García Lorca toma de pronto la tonada burlona, agresiva, de vieja chusma cordobesa, con palabras soeces, destructivas, directas. En el aparte del teatro donde charla con la cámara, la propia Sosa Villada es directa, destruye incluso algunas banderas progres referidas a la adopción de criaturas, las "minorías oprimidas" encerradas en sí mismas y el torpe reclamo de identidad femenina. "Es innegable el resto de testosterona que tenemos". Habla desde la experiencia y desde el tablado que "me permite sublimar". No se hizo operación alguna, pero en su vida personal fue más allá que Raúl Ceballos y José Luis Serrano, vale decir Doña Rosa y Doña Jovita, los dos grandes transformistas de su provincia. Y en su caso, ir más allá resultó demasiado fuerte. "Un dolor que no se compensa". El que expresa en su único personaje masculino, donde un buen hombre advierte a su hijo afeminado un futuro de soledad y escarnio público.

La periodista Norma Fernández firmó este registro en 2011, cuando "Carnes tolendas" ya era un pequeño clásico. Luego vinieron dos coprotagónicos, en la película "Mía", con Rodrigo de la Serna, y en la miniserie "La viuda de Rafael", con Luis Machin. "No desesperes,/ que el sueño más querido/ es el que más nos hiere,/ es el que duele más", culminaba el viejo vals.

P.S.

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