6 de octubre 2011 - 00:00

Camioneros y docentes inflaron la protesta de “indignados” de New York

Al caer la tarde, varias ciudades de EE.UU. vieron desfilar a los anticapitalistas. En Manhattan, un joven portaba un cartel: «Podría perder mi trabajo por tener una voz».
Al caer la tarde, varias ciudades de EE.UU. vieron desfilar a los anticapitalistas. En Manhattan, un joven portaba un cartel: «Podría perder mi trabajo por tener una voz».
Nueva York - Con la ayuda de sindicatos, miles de manifestantes «anti-Wall Street» dieron ayer por la tarde su mayor demostración de fuerza por las calles de Manhattan desde que llevan adelante una curiosa protesta contra el mundo de las finanzas.

El número de manifestantes, unos 2.000 según medios de prensa, creció abruptamente poco antes de que comenzara la marcha gracias al aporte de la poderosa voz de los sindicatos, todos observados por decenas de policías.

La multitud hacía sonar tambores y portaba carteles rimbombantes como «Salven nuestra República», «Igualdad, democracia, revolución» en las angostas calles en los alrededores de Wall Street, símbolo del mundo corporativo y financiero de Estados Unidos.

Con cánticos como «así es cómo se ve la democracia» y «somos 99 por ciento», la difusa coalición de manifestantes recibió el apoyo de grandes sindicatos como el AFL-CIO, United Auto Workers (UAW), Transit Workers Union o PSC-CUNY United, que representa a más de 20.000 profesores y empleados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

«Más número (de manifestantes), más poder, más publicidad», evaluó un tal Kelly Wells, 26 años, que dijo haber viajado desde Oregon (noroeste) para sumarse a la marcha pacífica.

La movilización comenzó en Foley Square, en el sur de Manhattan, y se dirigió hacia el Distrito Financiero.

Un poco antes, los manifestantes convocaron a una concentración en Liberty Plaza, donde los «anti-Wall Street» tienen instalado su campamento desde el pasado 17 de septiembre.

Los manifestantes indicaron en el sitio internet «Occupy Wall Street» que marchan en solidaridad con aquellos que han visto desaparecer «sus jubilaciones» y «su salud» a raíz de las prácticas corporativistas de las instituciones financieras y los grandes bancos.

El presidente del sindicato de Maestros, Michael Mulgrew, expresó su apoyo y orgullo por los que protestan. «Fueron capaces de generar un debate nacional que pensamos debió estar instalado desde hace años». Su par del sindicato de transportes Amalgamated Transit Union, Larry Hanley, afirmó que la protesta en Wall Street «manifiesta los numerosos problemas a los cuales están confrontados las personas que trabajan en Estados Unidos».

Al apoyo sindical comenzó a sumarse el miércoles el político, ya que el presidente del bloque demócrata en la Cámara de Representantes, John Larson, «saludó» a los manifestantes que «se baten para dar una voz a los estadounidenses que luchan a diario».

La protesta contra el corporativismo de Wall Street entró ya en su tercera semana extendiéndose a otras ciudades de Estados Unidos, como Boston, Chicago y Los Angeles, en el marco de un movimiento con reminiscencias a las protestas en de los «indignados» en España y de Israel.

La nueva movilización tuvo lugar cuatro días después de la detención de 700 manifestantes el sábado por el bloqueo durante un par de horas del tradicional puente de Brooklyn, cercano a Wall Street.

La convocatoria para «ocupar Wall Street» fue lanzada por la organización anticonsumista Adbusters y otros grupos de izquierda a través de internet, aunque carece de liderazgos, programas y estructura.

Anarquistas, ecologistas, socialistas, ONG de derechos humanos, veteranos de guerra, profesores universitarios y estudiantes, en general identificados con la izquierda, vieron en la «indignación» una oportunidad de tornarse visibles ante la sociedad.

Coinciden en rechazar las prácticas especulativas en Wall Street, los recortes en el presupuesto federal estadounidense en áreas como la educación, la brutalidad policial, el calentamiento climático, etcétera.

Agencias AFP y ANSA

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