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Campanella ganó anoche el segundo Oscar para el país
Juan José Campanella, su esposa Cecilia Monti y Guillermo Francella en el escenario del Kodak Theater de Los Angeles: el Oscar ya estaba en casa.
La ceremonia, mucho más sobria que lo habitual (hasta algo seca también) se inició a las 22.35 (hora argentina), presentada por el veterano dúo de Steve Martin y Alec Baldwin, quienes -esta vez- no hicieron demasiado por insuflarles más frescura a los chistes guionados de antemano, que fueron menos que los habituales, como si la premura impuesta por las autoridades de la Academia se hiciera sentir desde el arranque.
Martin y Baldwin, como si se tratara de dos showmen acostumbrados a recitar desde hace años sus rutinas, pasaron revista entre los rostros de los nominados centrales de la noche, bromearon con James Cameron poniéndose anteojos 3D para verlo (chiste que no deber haber requerido mayor esfuerzo al numeroso grupo de escritores), satirizaron también con la relación de fuerzas entre su «Avatar» y el film de su ex esposa Kathryn Bigelow, «Vivir al límite» («se hicieron obsequios: ella le regaló un relojito, él un Toyota»), y, sobre todo Baldwin, se detuvo un par de veces en un intercambio de miradas frías con George Clooney. En otro momento, dividiendo la sala en dos con un brazo, Martin dijo allí están los «Bastardos sin gloria» y del otro lado los que hicieron la película. Comparado con otras ediciones del Oscar, en especial en los años de referencias políticas y de actualidad, nada memorable.
La ronda de premios comenzó con el Mejor Actor de Reparto (anunciado por Penélope Cruz) para Christoph Waltz por «Bastardos sin gloria» de Quentin Tarantino. Un ganador previsto en muchas apuestas previas, pese a tener enfrente a una gloria como Christopher Plummer, que estaba nominado por su León Tolstoi en «La última estación». «Up», el film de animación de Pixar, continuó con la ronda de premiados, esta vez para Mejor Película de Animación. Acto seguido, y nuevamente según las nuevas pautas de la ceremonia, se otorgó el Oscar a la Mejor Canción («The Weary Kind», de T-Bone Burnett y Ryan Bingham, del film «Loco corazón»). Este premio solía ser tardío, y se entregaba después de haberse coreografiado cada una de las nominadas. En cambio, como en esta edición el número de candidatas a la Mejor Película se duplicó, y como cada una de ellas debe tener su propio segmento, se eliminaron tales coreografías.
Mark Boal, el libretista de «Vivir al límite», el film de Bigelow, se llevó a continuación el Oscar al Mejor Guión Original, otra categoría que no solía ser madrugadora. El orden de la ceremonia continuó con un extenso homenaje al director John Hughes («Mi pobre angelito»), cuya temprana desaparición el año pasado afectó a Los Ángeles, donde era más popular que en el exterior.
A continuación, rubros de los considerados «menores» fueron ganados por Nicolas Schmerkin (Mejor Corto Animado a «Logorama»), Roger Ross Williams y Elinor Burkett (Mejor Corto Documental a «Music by Prudence»), y Joachim Back y Tivi Magnusson (Mejor Corto, a «The New Tenants»). El Mejor Maquillaje, presentado por Ben Stiller disfrazado como una de las criaturas de «Avatar» (paradójicamente, no nominada en esa categoría) recayó sobre Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow, por la nueva versión de «Viaje a las estrellas». Los ganadores apenas tuvieron tiempo de agradecer: al igual que en otros casos, cuando empezaban a excederse en agradecimientos, la música de fondo y el corte de audio los invitaron a retirarse.
Geoffrey Fletcher, el guionista de «Preciosa», se llevó el Oscar al Mejor Guión Adaptado (de la novela «Push» de Sapphire), lo que anticipó la entrega a otra de las firmes candidatas de la noche: la actriz negra MoNique ganó el premio a la Mejor Actriz de Reparto por la misma película.
Casi a una hora y media de iniciarse la ceremonia, sobre la medianoche, «Avatar» tuvo su primer Oscar: la Mejor Dirección Artística, recibida por Rick Carter, Robert Stromberg y Kim Sinclair. Sandy Powell ganó su Oscar en Mejor Vestuario por «La joven Victoria».


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