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Candidatos porteños contra el PRO, una interna del ibarrismo
Aníbal Ibarra
La oferta de postulantes que embestirán contra el PRO llevará esa marca, melancólica tal vez para algunos, de lo que se llamó ibarrismo, un residual a la vez, de la extinta Alianza.
Para empezar, el kirchnerismo aparece con más diversidad en ese sentido al momento de la competencia interna y a la espera de que Cristina de Kirchner imponga su lapicera para definir al candidato/a.
Entre los tres principales precandidatos K a jefe de Gobierno se reparten exfuncionarios del exitoso primer mandato (según los vecinos que lo volvieron a votar) de Ibarra y de la incompleta segunda gestión. Uno es Daniel Filmus, su exministro de Educación y hasta casi su vice en la reelección, invitación que terminó rechazando para sumarse al gobierno de Néstor Kirchner.
En esa fórmula, entonces terminó recalando Jorge Telerman, también anotado en soledad como postulante en las boletas para este año. Telerman, además de haber sido vicejefe de Ibarra -y su suplente tras la destitución- tuvo antes el cargo de secretario de Cultura, área por donde pasó -durante unos meses en 2002- una legisladora que busca hoy lugar en las boletas K, la radical María José Lubertino, quien ya lanzó su precandidatura para la jefatura de la Capital Federal.
Otro K que circula en la campaña es el ministro de Economía Amado Boudou, quien si bien no ha frecuentado aquellos gobiernos porteños, sumó al mando de sus equipos técnicos proselitistas a su vice, Roberto Feletti, exministro de Obras Públicas de Ibarra y también extitular del Banco Ciudad de Buenos Aires, de la mano del exmandatario. Se agrega a ese grupo promotor, otro ex de Obras Públicas de la Ciudad, Abel Fatala, quien a la vez se presenta como precandidato porteño.
Si trajera suerte esa casual impronta, también la lleva Carlos Tomada, otro ministro K lanzado a la competencia, a quien anima entre otras tribus del oficialismo nacional la tropa PJ que pilotea Raquel Kismer de Olmos, exdirectora de la Corporación Sur de Buenos Aires (en tiempos ibarristas).
Y en esas latitudes, Proyecto Sur (Pino Solanas) promociona la candidatura de Claudio Lozano, quien si bien no abonó a la selección de funcionarios del Gobierno del rival de Macri, encabezó una boleta como primer candidato a diputado nacional en 2003 pegada a la candidatura por la reelección de Ibarra, que lo llevó al Congreso.
Ni siquiera Elisa Carrió podrá sacarse esa marca de su campaña en la Ciudad. La favorita de la Coalición Cívica, hoy senadora María Eugenia Estenssoro, se nutre del asesoramiento de Ariel Schifrin, principal ladero y luego funcionario del área de Descentralización del destituido jefe de Gobierno porteño. Otros tiempos, otros amigos, en una lista que al candidato Ibarra le provoca al menos una sonrisa. Mientras busca en el verano de campaña reconciliarse con viejas amistades o amasar nuevas relaciones que lo ayuden a una posición más firme contra el macrismo en la contienda, repite ante los propios que ha tenido «buenos gabinetes». Juzga esos nombramiento a la luz de lo que cree habrá sido un semillero de candidatos, que para completar las coincidencias agrega también a los radicales.
La UCR por ahora impulsa dos nombres para competir contra el PRO por la silla principal de la Capital Federal, y no es original. Tanto Facundo Suárez Lastra como Silvana Giúdice integraron el gabinete de Ibarra, aunque «Facundito» recordará que ya fue intendente durante la gestión de Raúl Alfonsín; casi nostálgico el radicalismo porteño promueve a Alfonsín (Ricardo) presidente
-Suárez Lastra, jefe de Gobierno.
Habrá excepciones, claro, pero los currículos no pueden ocultar que la mayoría de los aspirantes a ocupar la sede de Bolívar 1 ya pasó por oficinas de esa casa.


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