20 de septiembre 2016 - 00:00

Capturaron al agresor de Nueva York y no descartan un vínculo internacional

El operativo fue en Nueva Jersey. Según testigos, el hombre viajó a su país natal y a su regreso “era una persona completamente diferente”. Poco antes de la detención se había hallado una mochila con otras cinco bombas de fabricación casera.

El fin de la pesadilla. Ahmad Khan Rahami resultó herido ayer al ser capturado. Las autoridades buscan establecer si colocó las bombas actuando como un “lobo solitario” o siguiendo órdenes extranjeras.
El fin de la pesadilla. Ahmad Khan Rahami resultó herido ayer al ser capturado. Las autoridades buscan establecer si colocó las bombas actuando como un “lobo solitario” o siguiendo órdenes extranjeras.
Nueva York - Las fuerzas de seguridad de Estados Unidos detuvieron ayer tras un intenso tiroteo a un hombre por su vinculación con la explosión de varios artefactos en Nueva York y Nueva Jersey durante el fin de semana y admitieron por primera vez que no se descarta una conexión con el terrorismo internacional.

El sospechoso, identificado como Ahmad Khan Rahami, es un hombre de 28 años nacido en Afganistán y con pasaporte estadounidense, que fue arrestado ayer en la ciudad de Linden, en el estado de Nueva Jersey, luego de un enfrentamiento armado en el que resultaron heridos tanto el detenido como dos policías.

Las autoridades creen que Rahami es el hombre que aparece en las grabaciones captadas por varias cámaras de seguridad tanto en la calle 23 de Manhattan, en el barrio de Chelsea, donde el sábado estalló un artefacto que dejó 29 heridos, como en la 27, donde poco después se localizó otro dispositivo casero que no llegó a detonar.

El hombre fue identificado a partir de una huella dactilar y un teléfono móvil adherido a la olla a presión con explosivos y ahora los investigadores quieren saber si el hombre actuó solo y si detrás hubo motivaciones políticas o religiosas.

Aunque durante el fin de semana los principales líderes políticos de Nueva York evitaron hablar de un ataque con vínculos con el terrorismo internacional, ayer admitieron esa posibilidad el gobernador del estado, Andrew Cuomo y el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio. "No me sorprendería que se encuentre una conexión internacional con este acto", repitió el gobernador Cuomo en varias apariciones en televisión. "Ahora tenemos todos los motivos para creer que sí fue un acto de terror", dijo por primera vez el alcalde en una conferencia de prensa.

Por su parte, el agente especial encargado del FBI en Nueva York, William Sweeney, sostuvo que las autoridades no tienen constancia de que haya una célula terrorista operando en la zona y explicó que ahora la investigación se centra en el origen y las actividades del sospechoso y conocer más sobre su presencia en las redes sociales.

Rahami, que tuvo que ser trasladado a un hospital de Newark, pasará ahora a disposición judicial y las autoridades federales ya están trabajando para preparar el caso en su contra, anunció el fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Preet Bharara, quien no descartó que también se presenten cargos en Nueva Jersey.

La detención del sospechoso tuvo lugar unas horas después de que el FBI emitiera una alerta en la que se identificaba a Rahami junto a cuatro fotos, en la que por primera vez se activó el servicio de mensajes de emergencias a través de la red de teléfonos móviles de Nueva York para pedir la colaboración ciudadana (ver pág 18).

Horas antes de su arresto, la Policía había descubierto cerca de la estación de trenes de Elizabeth (Nueva Jersey) una mochila con cinco bombas de fabricación casera, una de las cuales llegó a estallar de forma accidental mientras un robot de la brigada de explosivos la estaba manipulando para proceder a su deflagración.

Rahami nació en Afganistán en 1988 y a los doce años se trasladó con su familia a vivir a Nueva Jersey, donde años después obtuvo la ciudadanía estadounidense, según fuentes de inteligencia citadas por diferentes medios, que añadieron que en los últimos años viajó en varias ocasiones a Pakistán y Afganistán. Un amigo del detenido relató ayer al periódico The New York Times que Rahami era un chico aparentemente normal, que solía vestir ropa occidental y que trabajaba en el restorán familiar de Elizabeth, hasta que hace cuatro años desapareció y, según le contó entonces uno de sus hermanos, viajó a Afganistán y se quedó varios meses.

"Al volver parecía una persona completamente diferente", afirmó al periódico Flee Jones, quien explicó que a partir de ese momento se dejó crecer la barba, empezó a rezar en la parte trasera del restorán y llegó a ser detenido en varias ocasiones, la última vez en 2014 por posesión de armas y asalto agravado.

Agencias EFE, AFP y DPA

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