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Como ya mencionamos, es la otra gran novedad bursátil de principios de año, tras la compra por parte de TGLT del paquete de control, al que habrá de seguir una oferta de compra de los restantes títulos en circulación. Según la información periodística la eventual integración entre las dos sociedades llevaría cerca de un año a partir del cual, no podemos descartar que la que comentamos hoy sea delistada, si se opta por la fusión de las operaciones. Esto nos pone frente a dos circunsatancias, por un lado la relevancia clave que toman los estados contables en la determinación de los precios "justos" ante estos dos eventos y por el otro la dificultad de proyectar escenarios hacia adelante al tratarse de una nueva (o dos según sea el camino elegido) empresa, que es bastante más que la suma de sus proyectos y capacidades (va un solo dato como ejemplo: a los 74 empleados de TGLT contamos los cerca de 300 de Caputo). Esto nos obliga a ceñirnos en este comentario a los fríos números, sin avanzar más allá de ellos. La vemos así cerrando el ejercicio contable 2017 con ingresos operativos por $2.217 millones, 42% más que lo logrado doce meses antes, los que detractados los costos la dejan con una ganancia bruta de $316 millones, 30% más (frente a una inflación durante el período de 24,8%) acotando el margen del 16% en 2016 a 14% ahora. Si bien los gastos se incrementaron 48%, el mayor aporte de las sociedades vinculadas y sucursales (de $55 millones a $149 millones) la dejan con un saldo operativo de $294 millones, 58% más que antes. En lo financiero percibe $8 millones menos que un año atras, quedando con un "pre tax" de $297 millones (de resignar el 27% en 2016 pasó ahora a contribuir el 16%), que luego de la mordida del fisco le significan un resultado neto de $248.642.000, 73% más que los $143.7 millones del año previo.
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