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Carga toxicológica en granos es menor hoy que en los 80
Belisario Álvarez de Toledo, coordinador general del CREA, aseguró que la expansión del uso del glifosato a partir de la generalización de la soja abre señales de precaución, tales como la generación de malezas resistentes a dicho herbicida.
La Organización Mundial de la Salud clasifica a los agroquímicos según los riesgos en productos sumamente peligrosos (Clase Ia); productos muy peligrosos (Clase Ib); productos moderadamente peligrosos (Clase II); productos poco peligrosos (Clase III); y productos que normalmente no ofrecen peligro (Clase IV).
Con la tecnología actual, casi el 70% de los productos fitosanitarios utilizados en las rotaciones llevadas a cabo en sistemas agrícolas argentinos son de Clase IV, es decir, «no ofrecen peligro toxicológico», mientras que en la década del 80 representaban solamente el 1% del total de los que se usaban en el campo argentino, agregó el informe.
«En la actualidad, los planteos incluyen mayor cantidad de productos con menor toxicidad respecto de los planteos de décadas anteriores», dijo Álvarez de Toledo. Y agregó: «Eso también lo podemos ver en el tiempo de carencia (período que debe transcurrir desde la última aplicación y la cosecha), que es un indicador de tiempo en el que el producto continúa siendo activo en el medio. El tiempo de carencia se redujo en 2005 en aproximadamente un 60% respecto de los planteos de 1985 y en un 26% respecto de 1995».
En la Argentina, una evaluación del riesgo toxicológico vinculado a los cambios en los sistemas de producción desde el año 1985 sugiere que el riesgo toxicológico total real de cada hectárea productiva es marcadamente inferior en la actualidad, dijo el CREA en un comunicado.
«En las últimas dos décadas, el aumento de la productividad agrícola se combinó con la utilización racional de productos fitosanitarios más amigables con el medio ambiente», apuntó el coordinador de CREA.
Difusión
«El glifosato es uno de los herbicidas que ha alcanzado mayor difusión a partir de los cambios introducidos en la agricultura argentina en los últimos veinte años. En los últimos tiempos, la efectividad del glifosato en el control de especies susceptibles ha llamado la atención sobre la posible disminución de la riqueza de especies espontáneas y, eventualmente, del soporte de vida para la fauna asociada a éstas en los ecosistemas», sostuvo el comunicado de CREA.
«Sin embargo, como en tantos otros casos, los resultados reportados por diversas investigaciones indican que la aplicación de glifosato no es intrínsecamente más perjudicial que la tecnología convencional empleada antes de la generalización del uso del glifosato», advirtió ayer Álvarez de Toledo.
El experto explicó que «la expansión del uso del glifosato a partir de la generalización del cultivo de soja tolerante a glifosato abre señales de precaución, tales como la generación de malezas resistentes a glifosato. De todas maneras, vale aclarar que el fenómeno de resistencia es propio de un amplísimo número de moléculas herbicidas y reconocido en la literatura científica desde hace más de 40 años, mucho antes de que el glifosato alcanzara la difusión masiva que hoy se le reconoce».
La entidad aclaró en el comunicado que si bien «el glifosato se clasifica en el grupo que normalmente no ofrece peligro (Clase IV) y de baja toxicidad sobre abejas», es «ligeramente tóxico para aves y peces».


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