28 de septiembre 2011 - 00:00

Cargo clave obliga a unirse al planeta K

La idea de una sola bancada, integrada por el kirchnerismo y sus satélites, no prosperará, pero la conformación de un interbloque ya tiene el sí del Frente para la Victoria y sus aliados. Especialmente, por estas horas y por un fallo del Tribunal Superior de Justicia que así lo impone. Se trata del número de integrantes que se debe arrogar cualquier sector político para posicionarse como segunda minoría, tras el macrismo, en la Legislatura porteña, y así conseguir los beneficios que otorga ese estatus.

El viernes es el último día para anotar a los candidatos que aspiran a formar parte del plantel de la Auditoría General de la Ciudad, que actualmente conduce Sandra Bergenfeld (ala Boudou en la interna K). El kirchnerismo aspira a seguir «controlando» a Mauricio Macri desde ese monitoreo clave, y en el reparto ha concedido a sus bloques aliados que compitieron con colectoras en la elección porteña la posibilidad de proponer candidatos para la presidencia de la Auditoría.

El organismo cuenta con seis auditores y el presidente, que son designados por la Legislatura de acuerdo con la proporcionalidad de representaciones y lo debe conducir la oposición. Sólo si el kirchnerismo presenta postulantes en nombre de las cuatro bancadas en que está dividido, sumará 13 bancas, que superan las 7 u 8 que puede recolectar Proyecto Sur.

Puja

La otra puja es sobre cuántos auditores se lleva cada alianza. El PRO tiene previsto quedarse con las tres sillas que actualmente ocupa y con los mismos auditores: Santiago de Estrada, Alejandro Fernández y Juan Carlos Toso. El único problema que podría tener es que no le admitan al último otro período, ya que sería el tercero que tendría en el cargo si lo eligen. Otros dos para el kirchnerismo (que ahora tiene tres), uno para Proyecto Sur y uno para la Coalición Cívica -sólo si se junta con la UCR para hacer valer su número- que también quiere que repita Paula Oliveto Lago. Pero los K buscan retener los tres puestos, de acuerdo con el resultado de las últimas elecciones, y quedaría sin chances la Coalición Cívica. En su momento, la Corte porteña desestimó una presentación porque la agrupación que la realizó se dividió entre dos postulantes. De ese modo, avalarán únicamente las presentaciones conjuntas.

Los K tienen previsto promover a Gonzalo Ruanova, de la porción sabatellista, un legislador que deja la banca y que al parecer cultivó buena relación en los últimos tiempos con La Cámpora, a la que suma el titular de la bancada kirchnerista, Juan Cabandié. La propuesta la deben firmar tanto Cabandié, como Gabriela Cerruti (titular del bloque aliado a Sabbatella), Eduardo Epsztein (ibarrismo) y el bloque Peronista. Epsztein sería otro de los aspirantes que se anotarán en la Junta de Ética de la Legislatura que recibe los listados, mientras que la propia Bergenfeld reuniría adhesiones también para seguir en el organismo, decisiones que terminarán de bordar sobre el cierre del plazo para las inscripciones.

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