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Carlos Montaner presentó “Bajo el cielo cubano”
Montaner acompañó la exhibición de «Bajo el cielo cubano: el trabajador y sus derechos».
de este mediometraje de denuncia, que se presentó días pasados en nuestro país, en el marco de la V Conferencia Internacional sobre la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba, es Carlos Montaner, hijo del periodista y escritor cubano exiliado del mismo nombre.
Nacido en Puerto Rico, criado en España y radicado en Los Ángeles, Montaner trabajó para «History Channel» y «Discovery Channel» y tuvo como principal referente en el cine documental a Néstor Almendros, con quien colaboró en «Nobody Listen» (Nadie escucha), un film sobre los derechos humanos en Cuba. Más tarde, su primer documental fue «El desencuentro de los intelectuales con la revolución cubana», con entrevistas a Juan Goytisolo, Susan Sontag y Jorge Edwards, entre otros escritores que apoyaron la revolución cubana pero se desencantaron cuando el régimen castrista empezó a perseguir a los intelectuales.
A través de testimonios de trabajadores en Cuba y otros países, «Bajo el cielo cubano» compara las condiciones de trabajo en hoteles internacionales en la isla con aquellas de las que gozan trabajadores de esas mismas empresas en República Dominicana y México. El cubano que trabaja para una empresa extranjera padece una salvaje «retención» de su haber en divisas por parte del Estado. Montaner explicó a este diario que «El trabajador cubano sólo recibe tres por ciento de lo que le paga la empresa extranjera y no existe un convenio entre ésta y el empleado. El Estado es la agencia empleadora que provee los trabajadores a la empresa y ésta se los paga en dólares. De cada dólar, el Estado retiene el noventa y siete por ciento. Y al cubano se le paga el resto en pesos. La ventaja de trabajar en el mercado del turismo es por lo tanto el acceso a la propina del turista, ya que el salario base es insuficiente para sobrevivir».
Montaner tiene vedado el ingreso a Cuba, por lo cual para la realización del documental envió varios equipos para entrevistar por un lado a sindicalistas disidentes y por otro a gente que trabaja en la industria hotelera. «Descubrimos -dice- que los trabajadores cubanos no tienen noción de lo que son los derechos sindicales. No entienden el concepto de ser pagados por horas extra. Allí se trabaja lo que se trabaja y punto. Tanto la industria hotelera como los trabajadores son víctimas de reglas impuestas por el Estado con el pretexto de la empresa mixta, cuyo cincuenta y uno por ciento está bajo control oficial». En Cuba existe un sindicato único atado al partido, agrega Montaner, «y como el gobierno es la casa empleadora y ésta representa al sindicato, no puede haber convenio colectivo».
La finalidad del documental no es sólo la denuncia en el exterior. A través de amigos y contactos y en diferentes soportes digitales, Montaner distribuyó el film en la isla «para que los cubanos pudieran ver cómo funcionan los convenios entre empresas y trabajadores en otros países; por eso buscamos empresas hoteleras con presencia en Santo Domingo y México y también en Cuba y cuyos trabajadores teóricamente deberían tener las mismas condiciones laborales». ¿Hubo represalias con las personas que dieron testimonio? «Los sindicalistas de la provincia de Guanabo que aparecen en el documental fueron citados a comisaría y fichados y se les dijo que todo eso constaría en su expediente». Precisamente, los trabajadores que hablan en el documental denuncian la selectividad en el reclutamiento laboral basado en el doble legajo de cada cubano: uno profesional y otro político. El que participa en las juventudes comunistas y otras estructuras partidarias tiene prioridad.
El film se abre con imágenes de la multitudinaria marcha del Día del Trabajo. A continuación, un taxista explica que el que no asiste a los actos paga un costo, pierde prioridad para el reemplazo del coche, lo marcan, en concreto, hay un sistema de premios y castigos. Sin embargo, la productividad del trabajo en Cuba es bajísima ya que, dice Montaner, «no existe el incentivo laboral; se espera que el trabajador se sacrifique a la revolución por el bien de todos pero sin ningún beneficio para él. Raúl Castro se queja en sus discursos por la apatía de los trabajadores pero no asume su responsabilidad».


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