Carta exprés y comitiva a Roma

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El Gobierno se apuró ayer a saludar a Jorge Bergoglio como nuevo papa por dos vías distintas. Hubo un intento inicial por desacoplar la mala relación con el ahora papa con una nota de felicitación que Cristina de Kirchner envió a Roma con celeridad tras la elección: "En mi nombre, en el del Gobierno argentino y en representación del pueblo de nuestro país, quiero saludarlo y expresarle mis felicitaciones en ocasión de haber resultado elegido como nuevo Romano Pontífice de la Iglesia Universal", dice esa nota dirigida a "Su Santidad Francisco I". Desde ese momento el nombre Jorge Bergoglio desapareció del protocolo argentino.

"Es nuestro deseo que tenga, al asumir la conducción y guía de la Iglesia, una fructífera tarea pastoral desempeñando tan grandes responsabilidades en pos de la justicia, la igualdad, la fraternidad y la paz de la humanidad. Le hago llegar a Su Santidad, mi consideración y respeto", termina la nota.

Poco después el Gobierno confirmó que la Presidente viajará a Roma para estar presente el martes en la misa en San Pedro donde Bergoglio asumirá formalmente el pontificado. Lo hará con una comitiva reducida que viajará el domingo hacia Italia integrada por el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el embajador Juan Pablo Cafiero. Héctor Timerman Poco más tarde Cristina de Kirchner volvió a saludar al nuevo papa desde un acto en Tecnópolis sobre anuncio de programas sociales. Allí le dijo (siempre dirigiéndose a Francisco I): "Esperamos que lleve el mensaje a las grandes potencias, para que dialoguen. Que puedan convencer a los poderosos del mundo, a los que tienen armamento, poder financiero, que dirijan una mirada hacia los pueblos emergentes y que promuevan un diálogo de civilización donde nada se resuelva por la fuerza sino por el diálogo diplomático. Esperemos que sea una labor gratificante para nuestra región y también lleve el mensaje a las grandes potencias del mundo".

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